Miércoles 28 de Octubre de 2009
A mi nieta Sofía de 15 meses le hicieron los estudios de rutina, alrededor de los dos meses. El 10/9/08 se le hizo una otoemisión, en el Instituto Nicenboim, con la Fonoaudióloga Norma Settecase; el resultado es: sin respuesta, o sea, no escucha (la nena se movía cuando se lo hacían). Se repite el estudio el 1/10/08 de la misma forma y da sin respuesta. Estos resultados son controlados por la doctora Gasparetti quien solicita un potencial evocado. Este se hace en el Instituto San Lucas, lo hace una técnica (Sofía estaba mamando mientras se lo hacían, gran error) y lo firma el doctor Carmona; el resultado es: hipoacusia severa. Mi hijo debió hacer la selección de audífonos con N. Settecase. La mamá de Sofi pidió repetir los estudios porque ella sabía que la beba escuchaba, pero fue subestimada. Gracias a Dios la envían el 12/11/08 a consultar con la fonoaudióloga, psicomotricista y terapeuta en intervención y estimulación temprana, Mabel Pérez Bonilla. Esta profesional, con mucha humildad y sentido común, sólo con mirar a Sofi se dio cuenta de que no tenía ningún problema. Se hizo una consulta con el doctor Héctor Ruiz, que opina igual, se hace una otoemisión y un potencial evocado, todo da con respuesta. El 2/12/08, otra otoemisión en el Instituto Ruiz, con respuesta. Hoy y antes del año Sofía habló y habla muchísimo y también caminó antes (cosa rara en los hipoacúsicos). Me pregunto si le hubieran puesto los audífonos, ¿no tendríamos ahora una criatura verdaderamente hipoacúsica y tal vez con un probable implante de cóclea? Creo que sí. Si estos estudios tienen alto margen de error ¿por qué no repetirlos? ¿Por qué no escuchar a la madre? Profesionales que han tenido que ver en este caso, por favor revisen sus prácticas; sean más humildes. Padres de bebés, cuidado, consulten, reclamen, no se dejen subestimar.
Susana Alcain,
sualcain@arnet.com.ar