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Deuda en el frente externo: economistas bajan el tono al impacto de un default

El país ingresa esta semana en la cuenta regresiva ya que el miércoles vence el período de gracia para evitar caer en cesación de pagos. Analistas diferencian la situación actual con la de 2001.

Lunes 28 de Julio de 2014

El país ingresa esta semana en la cuenta regresiva para lograr un acuerdo con los holdouts que evite caer en un nuevo default de la deuda pública y reina la incertidumbre sobre los pasos que dará el gobierno sobre si enviará una comitiva a Estados Unidos para seguir la negociación o si limitará el contacto a conversaciones telefónicas. Por ahora, fuentes oficiales confirmaron que para hoy y los próximos días no hay pautada aún una reunión con el negociador oficial Daniel Pollack en Nueva York

En este contexto, referentes del oficialismo y la oposición discreparon sobre la magnitud del impacto que tendrá en la economía local si el país cae en default, aunque todos coincidieron en que no será tan trágico como en 2002.

En tanto, algunos analistas indicaron que el gobierno estudia nuevas medidas para incentivar el consumo, como una suerte de plan de emergencia en caso de que el país caiga en default técnico. Así, se especula con nuevo impulso a los planes Procrear (para viviendas), Procreauto (automóviles), Progresar (trabajo a jóvenes) y también subsidios al empleo (Repro) para atemperar el impacto de las suspensiones en distintos sectores industriales.

El miércoles vencerá el período de gracia que tenía Argentina para evitar entrar en default técnico, dado que no efectivizó el pago del vencimiento de intereses de la deuda a bonistas reestructurados que operó el 30 de junio porque el juez Thomas Griesa ordenó devolver al país el dinero que el gobierno había depositado en las cuentas que el Banco de Nueva York Mellon (Bony) tiene en el Banco Central.

Los dos encuentros mantenidos la semana pasada por el equipo encabezado por el secretario de Finanzas, Pablo López, con Pollack, fueron infructuosos, ya que el juez no repuso el stay (medida cautelar) para destrabar ese pago.

El diputado oficialista Héctor Recalde relativizó las consecuencias de un eventual default al afirmar que "no va a tener consecuencias trágicas porque no estamos en el 2002, y el mercado interno va a seguir más o menos como en la actualidad, no va a haber alteraciones".

Explicó que "en enero recuperaremos ampliamente las posibilidades de negociación para que no nos apliquen la cláusula" Rufo (por sus siglas en inglés) que impide ofrecer a los holdouts en forma voluntaria un pago mejor que el recibido por bonistas que ingresaron al canje de deuda de 2005 y 2010.

En cambio, el presidente del Banco Ciudad, Rogelio Frigerio, advirtió que "lo que va a ocurrir es que los problemas con los cuales ya convivimos los argentinos como la inseguridad, la inflación, el desempleo, la falta de dólares, se van a acrecentar", al tiempo que auguró que "también los últimos meses de transición de este gobierno van a ser menos relajados de lo que podría haber sido".

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