Domingo 01 de Noviembre de 2009
La policía italiana detuvo ayer en Nápoles a Salvatore Russo, uno de los jefes más importantes de la mafia napolitana y considerado uno de los delincuentes más peligrosos de Italia.
De 51 años de edad, el delincuente estaba en situación de captura desde 1995 y era considerado como el líder del clan Pasquale, uno de los más importantes de la Camorra, la mafia napolitana.
Según los informantes de la policía, Russo (quien vivía en la clandestinidad y era uno de los treinta delincuentes más buscados de Italia) dirigía las actividades criminales de la organización junto a su hermano Pasquale, que todavía sigue prófugo.
La detención de Russo tuvo lugar en una casa de campo en la localidad de Somma Vesuviana, cerca de Nápoles, en el sur de Italia.
En el momento en que la policía intervino, Russo acababa de volver de caza y fue apresado cuando intentaba esconderse en un túnel excavado detrás de una de las paredes de la cocina.
Según los voceros policiales, todo parece indicar que esa propiedad (muy próxima a la zona donde actúa su organización) le había servido de refugio a Russo durante bastante tiempo.
El capo mafioso está condenado a cadena perpetua por asociación mafiosa, homicidio y ocultación de cadáver. La policía busca ahora a su hermano Pasquale, sobre el que pesan los mismos cargos.
Russo, quien dirigía desde la clandestinidad el clan homónimo junto a su hermano Pasquale, deberá enfrentar ahora una condena a cadena perpetua por asociación mafiosa y homicidio.
“Durísimo golpe”. El ministro del Interior, Roberto Maroni, dijo ayer mismo que el arresto de este jefe mafioso constituye “un durísimo golpe a la Camorra” y permite estrechar más el círculo contra el crimen organizado.
A inicios de octubre Maroni manifestó su satisfacción con la cruzada antimafia llevada a cabo en todo el país, donde diariamente son apresados como promedio ocho criminales de estos clanes.
El ministro celebró el éxito de las operaciones anti mafia, referidas no sólo a la detención de los capos sino también a la confiscación de sus millonarios patrimonios.
Cabe recordar que este año, un juez de la ciudad siciliana de Palermo, en el sur de Italia, condenó a penas de prisión que ascienden a 400 años a unas 50 personas vinculadas a una mafia que extorsionaba a los negocios locales. Las autoridades consideraron que la sentencia fue un hito en la lucha contra el crimen.
Los condenados tenían vínculos con el clan criminal “Lo Piccolo”.
Se estima que hasta un 80 por ciento de los negocios y tiendas de Palermo pagan dinero a cambio de protección —algo que los italianos llaman “il pizzo”— a criminales de la mafia para que les permitan continuar con sus actividades comerciales. Si no pagan, deben enfrentarse a la violencia física y al destrozo de sus negocios y hasta a la muerte.
Esa fue la primera vez que grupos de comerciantes locales trabajaron en colaboración con la policía y consiguieron una sentencia favorable.