Martes 17 de Febrero de 2009
Tres efectivos de la Unidad Regional II de policía fueron detenidos ayer luego de que un automovilista los denunciara porque intentaron extorsionarlo durante un control rutinario de su auto, en la zona oeste de la ciudad. En esa ocasión, los uniformados sostuvieron que el conductor no tenía en regla la documentación del vehículo y, a cambio de no detenerlo, se llevaron el teléfono celular y una alhaja del hombre. Claro que antes le dijeron que le devolverían el aparato móvil a cambio de 3 mil pesos. Todo eso fue denunciado por el conductor, quien finalmente no pactó con los policías la entrega del dinero y entonces todo quedó en una tentativa.
Los uniformados investigados fueron identificados como el oficial G., el cabo Mariano L. y el agente Ramón N., quienes prestaban servicios en la Patrulla Urbana y quedaron imputados de tentativa de extorsión y robo, pero ya fueron excarcelados porque no acreditan antecedentes penales. La maniobra fue denunciada por F. en el juzgado de Instrucción Nº 10, a cargo de Alfredo Ivaldi Artacho.
Una fuente de la Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial señaló que en la presentación el hombre relató que el 3 de febrero pasado estaba en el interior de un Chrysler PT Cruiser con un amigo, en el cruce de bulevar Avellaneda y Zeballos. En ese momento, un móvil de la Patrulla Urbana se detuvo para "chequear" el vehículo y, al parecer, F. no tenía la documentación del rodado en regla. "Aparentemente los policías conocían al dueño del auto porque ya había tenido un problema con la Justicia y le dijeron que tenían que detenerlo", explicó el vocero.
Entonces, los uniformados le dijeron al conductor que, para zafar de la situación, debía entregarles el teléfono celular y una cadena de oro que llevaba puesta. "Si querés que te lo devolvamos (por el aparato) tenés que darnos 3 mil pesos", le dijo uno de los policías. También le comentaron a F. que debía llamar a su aparato móvil para pactar la entrega del dinero.
Un error. Pero el automovilista decidió denunciar la maniobra ante el juez Ivaldi Artacho. El magistrado se contactó entonces con Asuntos Internos y se planeó la "entregada controlada" del dinero. Entonces F. intentó comunicarse con los uniformados, pero no respondieron sus llamados. Sin embargo, los policías cometieron un grosero error y fueron ellos quienes llamaron a F. para apurar el pago. Ese hecho los terminó delantando.
Finalmente, la entrega del efectivo no se concretó. Entonces, el juez Ivaldi Artacho dispuso allanar las viviendas de los efectivos involucrados. El operativo se concretó el viernes. Ni el teléfono celular ni la cadena de oro fueron encontrados pero los tres policías debieron entregar sus armas y sus credenciales para ir tras las rejas.