Detienen a dos médicos por presunta mala praxis
Dos médicos de la ciudad de La Rioja fueron detenidos acusados del delito de homicidio con dolo eventual, en una causa por un supuesta mala praxis que le costó la vida a un adolescente...

Jueves 06 de Octubre de 2011

Dos médicos de la ciudad de La Rioja fueron detenidos acusados del delito de homicidio con dolo eventual, en una causa por un supuesta mala praxis que le costó la vida a un adolescente de 15 años.

Los profesionales imputados son el cirujano Enrique Paliza, detenido el lunes pasado, y el anestesista Jorge Copari, jefe del Servicio de Anestesiología del hospital Vera Barros, el principal centro de salud de la provincia, quien fue apresado anteayer. Ambos médicos permanecen detenidos en la ciudad de La Rioja.

La orden de detención de ambos médicos fue emitida por el juez penal Mario Martínez, en el marco de una causa que investiga la muerte del adolescente Enzo Abel Gallo, ocurrida en setiembre de 2010 en un sanatorio de la capital provincial, tras una operación de apendicitis. Alejandro Gallo, padre de la víctima y denunciante, afirmó que se trató de un caso de mala praxis y que lo habrían operado por dinero, ya que habiendo podido practicar la intervención en un centro de salud público fue derivado a una clínica privada.

Según el padre, cuando el adolescente murió en el sanatorio donde fue intervenido "había como nueve médicos alrededor viendo cómo armaban la historia clínica", aseguró.

El comienzo. Según consta en la causa, el 22 de setiembre de 2010 el joven Gallo presentó un cuadro de vómitos y dolores de abdomen.

Su padre lo llevó a una clínica privada donde le hicieron una serie de pruebas y los médicos plantearon tres diagnósticos posibles: infección urinaria, infección de los ganglios o gastroenteritis. Insatisfecho, unas horas más tarde, el padre decidió llevarlo al hospital Vera Barros para hacer una nueva consulta, donde volvieron a pedirle otras pruebas sin hacer ninguna referencia al apéndice.

Allí el cirujano Paliza dijo que el caso era quirúrgico pero que la operación debía realizarse en un sanatorio privado, donde se le cobraría 3.000 pesos, como efectivamente se realizó.

Media hora después de haber ingresado en el quirófano del sanatorio, esa misma tarde, el joven murió de un paro cardiorrespiratorio.

Según la investigación, el anestesista Copari habría abandonado su puesto, de forma tal que aparentemente no se encontraba en el quirófano al momento de la crisis respiratoria del chico. l (DyN)