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Detenido por un crimen que habría ejecutado para vengar a su hermano

A Guillermo Benavente lo buscaban por el homicidio de Ariel Ruiz, cometido el 6 de diciembre. Ese hecho, para los pesquisas, fue el vuelto por el asesinato de Gustavo Benavente, ocurrido 3 meses antes.

Viernes 27 de Enero de 2012

Cincuenta días después del asesinato Ariel Alejandro Pechocho Ruiz, ocurrido el 6 de diciembre último en la esquina de Gálvez y pasaje Santafesino, fue detenido por la policía el principal sospechoso del crimen: Guillermo Raúl Benavente, de 28 años. Desde el mismo momento en que Pechocho fue emboscado y ejecutado con dos balazos calibre 11.25 en el tórax, los pesquisas tuvieron en carpeta al muchacho ahora apresado. Un testigo lo señaló como quien se bajó de VW Gol gris y sin demasiado diálogo abrió fuego contra la víctima. Es más, de acuerdo a los dichos de vecinos, antes de jalar el gatillo de la pistola Guillermo le dijo a Pechocho que los plomos eran por haber participado en el crimen de su hermano Gustavo, ocurrido el domingo 25 de septiembre en la esquina de Grandoli al 3900.

Algunas fuentes consultadas por LaCapital contaron que Guillermo Benavente permaneció aguantado algún tiempo en Villa Gobernador Gálvez, pero que mantuvo un incidente en el que resultó baleado en una pierna y eso motivó que se alejara de la vecina localidad. Entonces, agentes de la Sección Homicidios supieron que el muchacho frecuentaba el barrio Matheu, en la zona sur rosarina, y montaron patrullajes en la zona. Así, al filo de la medianoche del miércoles, una brigada de la Sección Homicidios que patrullaba las inmediaciones de Ovidio Lagos y Biedma individualizó a dos hombres que andaban caminando. Uno de ellos era Benavente. No llevaba armas. El otro es un vecino del barrio, de 37 años.

Sobre el joven buscado, quien posee un abultado prontuario, pesaban dos órdenes de captura: una del año 2009 requerida por el juzgado de Instrucción 8, a cargo de Juan José Pazos; y otra de Instrucción 12, a cargo de la magistrada Mónica Lamperti, por el homicidio de Pechocho Ruíz.

Guerra de familias. En barrios como La Tablada existen apellidos que por su sola mención remiten al nombre de una familia rival. Así es, al menos en la última década, lo ocurrido entre los Benavente y los Alcaraz. Y hablar de algunos de los portadores de esos apellidos es remitirse a "La banda del puente" (de la bajada Ayolas), integrada por los allegados del fallecido Joel Alcaraz, y "La banda del tanque", integrada por los Benavente. Y para tratar de entender, o mejor dicho poner en caja un acercamiento a esa realidad, basta con posar la mirada sobre algunos de los crímenes que tuvieron vinculados a integrantes de ambas familias para trazar el árbol genealógico de un homicidio.

Tras el asesinato a balazos de Joel Alcaraz, quien tenía 19 años y fue baleado el 9 de noviembre de 2009, Gustavo, Guillermo y Jesús Benavente, quien en el hecho recibió una herida de bala que lo postró en una silla de rueda, fueron detenidos por la policía. Estuvieron procesados hasta que la Sala III de la Cámara Penal revocó el procesamiento de Guillermo y Gustavo en septiembre de 2010. Y cuando Gustavo, de 34 años, fue ultimado a balazos en Grandoli al 3900 el 25 de septiembre último, buena parte de los hermamos Alcaraz y algunos de sus allegados fueron a dar con sus huesos al calabozo.

El crimen por el que Guillermo Benavente fue detenido ocurrió el martes 6 de diciembre a la tardecita en la esquina de Gálvez y pasaje Santafesino, en La Tablada tradicional y coqueta. De acuerdo al relato de testigos, a las 19.30 una moto Honda Twister color bordó se detuvo frente a Gálvez 94 bis, frente a la agrupación de Scout "Memi Vian". En el rodado viajaba una pareja. Para los pesquisas eran Pechocho Ruiz, de 28 años, y su compañera, Verónica Mabel, de 32. Casi en simultáneo se detuvo un VW Gol color gris con cuatro ocupantes. Del auto se bajó un muchacho que increpó a Ruíz y lo acusó de la muerte de su hermano. Luego sacó una pistola calibre 11.25 de la cintura y efectuó varios disparos contra el motociclista. Uno lo impactó en la zona intercostal derecha y otro en la izquierda. En la escena quedaron cuatro vainas servidas. Pechocho tenía un nombre en el mundo de los escruchantes, aquellos que roban viviendas cuando sus residentes están ausentes.

"Con mi hermano se confundieron. Pagó bueno por malo", explicó en ese momento Cristián Ruiz, hermano de la víctima. "Estaba con la mujer. Habían ido a visitar a unos amigos y los interceptó ese auto. Se confundieron y empezaron a dispararle", relató el muchacho. Preguntado sobre quién había atacado a Pechocho, dijo: "Hay cosas de las que no se puede hablar". Pero el nombre del matador ya estaba en boca de todos. Y los policías pusieron en la mira a Guillermo Benavente, quien quedó a disposición de la jueza de Instrucción Mónica Lamperti.

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