Después de Haiyan
Cuesta imaginar cómo habrá de recuperarse Filipinas después del paso devastador del tifón Haiyan. Una vez más, la solidaridad internacional tendrá un rol decisivo, esta vez, para reconstruir ese asolado país.

Martes 19 de Noviembre de 2013

Cuesta imaginar cómo habrá de recuperarse Filipinas después del paso devastador del tifón Haiyan. Una vez más, la solidaridad internacional tendrá un rol decisivo, esta vez, para reconstruir ese asolado país. Tifones en la región asiática, huracanes en el Atlántico norte, lo cierto es que más allá de una diferente denominación, esos poderosos vientos de más de 300 kilómetros por hora producen terribles daños humanos y materiales. Según los especialistas, el crecimiento desmedido de las poblaciones filipinas (muchas en áreas costeras) y una edificación precaria contribuyeron al desastre que por estas horas entristece al mundo. Algunos científicos opinan que el cambio climático, para ser más específico el calentamiento global, que año a año hace crecer el nivel de los mares y la velocidad de los vientos, tuvo una incidencia mínima en la hecatombe de ese país del sudeste asiático. De todas maneras, creo que la violenta irrupción de Haiyan es una nueva oportunidad para tratar con verdadero realismo y espíritu generoso, un tema tan candente como el del calentamiento global. Justamente en estos días se está realizando en Varsovia la COP 19; una Conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático con la participación de aproximadamente 200 países, que debería adoptar decisiones concretas, además de ser la antesala de la Conferencia Del Clima a realizarse en París en 2015. Los famosos “gases de efecto invernadero” favorecen el calentamiento global y en ese sentido Estados Unidos es uno de los principales emisores mundiales de esos gases; sin embargo no ratificó el Protocolo de Kioto (Japón) que entró en vigencia en 2005. Canadá renunció en 2011 a tal Protocolo argumentando que debe alcanzar a todos por igual, haciendo alusión a China, India y Estados Unidos. Por eso digo que los países altamente industrializados debieran privilegiar un espíritu solidario por sobre los intereses económicos. Nina, Andrew, Katrina, Sandy y Haiyan, son algunos de los nombres de ciclones, huracanes, tifones o como quiera que sean llamados que han agregado un matiz de muerte y devastación en el paisaje de distintas regiones del mundo.

Edgardo Urraco