Martes 26 de Mayo de 2009
Buenos Aires.— La Cámara del Crimen porteña aceptó que sea debatida en juicio oral y
público la causa de Walter Bulacio, el joven que en 1991 fue detenido durante un recital de Los
Redonditos de Ricota en el estadio de Obras Sanitarias y días después murió en un hospital porteño,
luego de haber estado en una comisaría en la que según se denunció sufrió tormentos.
La Sala VI de la Cámara aceptó un pedido de la defensa del único
imputado, el comisario Miguel Angel Espósito, para que un tribunal oral debata finalmente su
responsabilidad en aquellos episodios de presunto abuso policial.
Espósito afrontará el juicio oral acusado de “privación ilegal de
la libertad”, pero no por “homicidio”, ya que en el expediente está probado y con
fuerza de “cosa juzgada” que Bulacio no fue asesinado, sino que murió por un
“aneurisma cerebral no traumático”.
No lo mataron. Contrariamente a los que siempre trascendió, en el expediente
constan dos autopsias, el testimonio de varios médicos y al menos tres testigos que estuvieron con
Bulacio al ser detenido y que confirman que el joven no sufrió apremios ilegales.
De hecho, el comisario Espósito fue sobreseído en dos oportunidades por
la Justicia por los cargos de “homicidio”, y en ambas ocasiones la representación legal
de la familia Bulacio consintió la medida.
Según información tribunalicia, los camaristas Marcelo Lucini, Mario
Filozof y Gustavo Bruzzone firmaron el viernes una resolución mediante la cual aceptaron el pedido
del abogado de Espósito, Pablo Argibay Molina, para que la causa pase a juicio oral, pese a que los
hechos ocurrieron cuando no existía esa modalidad en la Justicia porteña.
Tras ello, el expediente fue remitido al juez de Instrucción Luis
Rodríguez para que, previo resolver una cuestión pendiente vinculada con la facultad de querellar
de la Secretaría de Derechos Humanos, envíe la causa a juicio oral.
Bulacio tenía 17 años cuando fue detenido el 19 de abril de 1991 durante
una razzia. De allí fue llevado a la comisaría 35ª de la Federal, que estaba a cargo del comisario
Espósito. Al día siguiente fue derivado a un hospital y cinco días después murió en otro centro
asistencial. En base a los análisis y la autopsia, familiares y amigos del joven denunciaron que
había sido golpeado y sometido a apremios ilegales.