Miércoles 06 de Mayo de 2015
Con motivo de una cirugía próxima a realizarme, mi médico cirujano me indicó los análisis de rutina correspondiente. Me dirigí a Iapos, mi obra social, y mi sorpresa fue tremenda cuando me informaron que no me reconocían los referentes a la la detección de hepatitis B, hepatitis C y sida, y que si quería realizarlos debía abonarlos. ¿Qué puede sentir una persona frente a esta situación? ¿Quién nos protege? ¿Quiénes deciden por nosotros? Recordé en ese momento la muerte de un amigo de mi querido padre, médico, que falleció de hepatitis C después de una operación. Y todo lo que se había logrado, tras años de riesgos y zozobras, por medio del trabajo que realiza el Grupo Hepatitis Rosario para que se investigue y estudie a las personas mayores de 35 años que tienen hepatitis B o C, y que luchan generosamente para que todos puedan vacunarse, y para que pueda entrar al país la droga para su cura. Me ganó la tristeza al comprender lo solos que están en esta lucha, ellos, nosotros los pacientes y los médicos que arriesgan su vida en cada operación. Los hechos son los que definen las políticas, en este aspecto estamos desprotegidos los afiliados al Iapos, los médicos y todos sus ayudantes.
Florencia Lo Celso / DNI 5.700.278