Despidos a docentes (II)
He leído atentamente una nota publicada en esta sección de fecha 16/5/2013, firmada por el señor Raúl Miguel Ghione. Con todo respeto me permito disentir con el tenor de la misma.

Domingo 19 de Mayo de 2013

He leído atentamente una nota publicada en esta sección de fecha 16/5/2013, firmada por el señor Raúl Miguel Ghione. Con todo respeto me permito disentir con el tenor de la misma. Quiero aclarar que soy docente desde hace 28 años y que actualmente, desde hace cuatro años, soy rector de una institución educativa pública de gestión privada de nivel superior y medio de la ciudad de Rosario, que cuenta con un plantel de más de 70 docentes y más de 550 alumnos. En principio, me sorprende el término con que se dirige el señor Ghione al secretario general del Sadop Seccional Rosario, Martín Lucero. Lo trata de “gremialista” y de “sindicalista”. A mí parecer, permítanme tomarlo con un tono despectivo y hasta discriminatorio, no lo cita como secretario general de un gremio, ni como docente, ni mucho menos como abogado, quien firma y aclara su condición de ciudadano, padre, abogado y ex docente. Sigue sorprendiéndome la liviandad con que habla de los despidos sin causa de los docentes como potestad irrefutable de las entidades patronales que gestionan las escuelas públicas de gestión privada. Duele como el señor compara nuestra labor docente y nuestra factibilidad de ser despedidos con los músicos que desafinan en una orquesta o los integrantes de un equipo que no satisfacen las inquietudes y demandas de su entrenador. Y no estoy desmereciendo con esto a los trabajadores músicos o a los profesionales de algún deporte, sino que creo que la comparación no es válida como ejemplo con nuestra labor de instruir, de educar, de formar ciudadanos de bien para nuestro país, ni más, ni menos. Sus aseveraciones me recuerdan más al de un funcionario de alguna cámara patronal o empresarial que a la de alguien que firma como ex docente. Recuerdo que el proyecto del Sadop que tiene media sanción en Diputados de la provincia de Santa Fe no impide la libertad patronal y arbitraria de que una entidad educativa de gestión privada despida sin causa a un docente, destacando que esta arbitrariedad esconde lamentablemente en muchos casos causalidades que tiene que ver con ideas o pensamientos dispares de los docentes respecto a la entidad patronal en cuestiones religiosas, de género, políticas partidarias, gremiales, sexuales, sociales, raciales, entre otras. Las patronales podrán seguir despidiendo sin causa, sólo que deberán tener en cuenta que están gestionando fondos públicos de todos los santafesinos y que es lamentable que para entender esto se les recuerde que de hacerlo arbitrariamente y en perjuicio de la fuente de trabajo de un docente, se los deba sancionar con una suspensión temporal (no retiro definitivo) del subsidio por el cargo en cuestión. Le preocupa al señor Ghione que esto incida en el incremento de las cuotas que abonan los padres sin detenerse a pensar en la situación del docente despedido, en muchos casos mujeres madres, único sostén del hogar. En temas de educación pensar tan livianamente que los propietarios y los directivos deben responder “honrosamente” a los padres que “depositaron” en ellos su confianza para la educación de sus hijos despidiendo a los docentes que “desafinan” o no “juegan” como se pretende en la “orquesta” o el “equipo”, denosta, denigra, atenta y menosprecia nuestra actividad docente. 

Arístides Ricardo Álvarez