Deslave minero arrasó un pueblo en Brasil: dos muertos y desaparecidos
Estallaron dos diques de contención de agua y desechos: se ignoran las causas. La avalancha se abatió sobre Bento Rodrigues, en Mina Gerais. Buscan a 13 obreros de la mina y a 15 habitantes.

Domingo 08 de Noviembre de 2015

Una avalancha de barro y desechos mineros arrasó con un pueblo del sureste de Brasil, en el estado de Mina Gerais, y hasta anoche se contaban dos muertos y 28 personas desaparecidas, entre ellas tres niños y 13 empleados de la empresa minera Samarco.

En medio de un mar de barro y desechos minerales, cientos de rescatistas buscaban a eventuales sobrevivientes en el pequeño pueblo de Bento Rodrigues, sepultado por el lodo, cercano al histórico municipio de Mariana de casi 60.000 habitantes.

Bomberos, militares y miembros de la Defensa Civil buscaron durante toda la jornada entre la masa viscosa que se tragó todo a su paso, tras la rotura de dos diques de contención de agua y desechos de la empresa minera Samarco.

"Actualizamos el número de desaparecidos: son 13 agentes que prestaban servicios para Samarco y 15 personas reportadas como desaparecidas en el puesto de atención a los familiares", indicó el alcalde de Mariana, Duarte Gonçalves Junior.

Uno de los dos fallecidos es un trabajador de 40 años de una firma contratada por Samarco: Claudio Fiuza.

Más allá de las estadísticas, había familias desesperadas buscando a sus seres queridos. Como la de la pequeña Emanuely, de cinco años, que desapareció entre el barro al escaparse de los brazos de su padre que cargaba también a su hermanito de dos.

"Vimos cuando venía con los dos niños, pero no consiguió aguantarlos. Ayudamos a agarrarlo y también agarramos al niño, pero la niña se perdió" en medio del torrente de agua ocre, contó Marlon Celio, de 19 años, un vecino de la familia.

Medio millar de personas ya fue rescatada con vida. Tras lavarse con agua y jabón para librarse del fango y los residuos del mineral, fueron conducidos a albergues en Mariana, ciudad histórica de Minas Gerais. Ninguno de los residentes quedó en el pueblo, todos fueron reubicados.

Además de arrasar con todo a su paso (destruyó 158 de las 180 casas de Bento Rodrigues), la ola de barro causó un "enorme daño ambiental", según uno de los investigadores de la fiscalía del estado.

Ayudada por la gravedad, esa especie de arena movediza siguió avanzando y puede llegar incluso al vecino estado de Espíritu Santo a través de la cuenca del río Doce, afectando posiblemente a una docena de municipios ribereños.

El servicio geológico de Brasil anunció que está vigilando de forma permanente el nivel del río Doce.

Como un monstruo viscoso, el barro ya alcanzó el pueblo de Barra Longa que está a unos 70 km y destruyó su plaza principal y un barrio entero.

Hasta ayer no había certezas sobre las causas de esta tragedia. La minera Samarco —propiedad a partes iguales de la brasileña Vale y la australiana BHP Billiton— aseguró que los dos diques que cedieron habían sido sometidos a fiscalización en julio de 2015 y que "se encontraban en total condición de seguridad".

Sin embargo, la fiscalía de Minas Gerais investigará si los controles técnicos de las estructuras y las medidas de seguridad estaban en regla.

Poco antes de la tragedia se registraron pequeños temblores en la zona, algo habitual en Brasil. Expertos en sismología de la Universidad de San Pablo estiman improbable que los sacudones hayan causado la ruptura de los diques.

¿Tóxico o no? Funcionarios municipales de Mariana insistieron en que el barro no es tóxico. Sin embargo, Defensa Civil pidió a las personas que tuvieron contacto que se bañen con jabón tan pronto como sea posible y desechen la ropa sucia por razones de seguridad.

Aunque las reglas de emergencia estipulan el uso de sirenas para alertar en caso de accidente, Samarco, compañía responsable de las presas de Fundão y Santarém que estallaron, no tenía el instrumento e informó que optó por llamar a la gente de comunidad para advertir de la tragedia en movimiento.

En una conferencia de prensa, los portavoces de la compañía no pudieron nombrar a qué interlocutores llamaron y sólo dijeron: "A los líderes de la comunidad".

Sin embargo, el presidente de la asociación de vecinos de Bento Rodrigues, José Jesús Nascimento, de 70 años, que pasó la mañana varado y casi murió, dijo que no recibió ningún alerta de la empresa: "No me llamaron en ningún momento. Perdimos todo, salvo la vida porque miró Dios".

En el momento del accidente colapsó primero el dique de un embalse con 55 millones de metros cúbicos de desechos del proceso de extracción de mineral de hierro. Poco después, cedió otro con siete millones de metros cúbicos de agua y todo el torrente avanzó rápidamente unos dos kilómetros para desembocar en Bento Rodrigues, de 620 habitantes y ubicado a 23 km de Mariana, la ciudad más cercana.

Ninguna sirena sonó para alertar a los vecinos de que evacuaran el pueblo. La empresa Samarco llamó por teléfono a Defensa Civil, a algunas familias y líderes comunitarios. A los gritos los vecinos salieron corriendo hacia la parte más alta del poblado y, desde ahí, vieron cómo sus casas y la vida que tenían hasta entonces eran tragadas por el barro.

El barro con desechos alcanzó cinco distritos: Aguas Claras, Ponte do Grama, Paracatu, Pedras y Bento Rodrigues. La ciudad de Long Bar, a 70 kilómetros del lugar del accidente, también sufre las consecuencias de la inundación.