Martes 25 de Agosto de 2015
En oportunidad de emitir mi voto en las últimas elecciones, concurrí al Colegio Bernadino Rivadavia, de bulevar Oroño al 1100. Con asombro y dolor vi el estado deplorable de ese magnífico edificio de fines del siglo XIX, uno de los pocos que quedan en pie en la ciudad y patrimonio de todos los argentinos, luego de las demoliciones de los años 70, de nuestros patrimonios edilicios históricos, y con esto no estoy cuestionando para nada la importancia del desarrollo inmobiliario, si no su incoherencia y responsabilidad hacia la preservación de estos valores. Sumado a esto, la enorme importancia de ser el primer liceo de señoritas, siendo en 1945 precursora en la defensa de la igualdad de derechos, nada menos que en la educación, entre hombres y mujeres. Me pregunto cómo es posible, que mientras el Estado municipal , es decir todos nosotros, aporta recursos a instituciones mixtas y privadas para mantención edilicia, y no está mal que lo haga si fuera indispensable, no lo está haciendo con un bien de todos. ¿Dónde están los recursos que aportamos entre todos?
Jorge Demirdjian / DNI 10.986.639