Desidia y abandono
En oportunidad de emitir mi voto en las últimas elecciones, concurrí al Colegio Bernadino Rivadavia, de bulevar Oroño al 1100. Con asombro y dolor vi el estado deplorable de ese magnífico edificio...

Martes 25 de Agosto de 2015

En oportunidad de emitir mi voto en las últimas elecciones, concurrí al Colegio Bernadino Rivadavia, de bulevar Oroño al 1100. Con asombro y dolor vi el estado deplorable de ese magnífico edificio de fines del siglo XIX, uno de los pocos que quedan en pie en la ciudad y patrimonio de todos los argentinos, luego de las demoliciones de los años 70, de nuestros patrimonios edilicios históricos, y con esto no estoy cuestionando para nada la importancia del desarrollo inmobiliario, si no su incoherencia y responsabilidad hacia la preservación de estos valores. Sumado a esto, la enorme importancia de ser el primer liceo de señoritas, siendo en 1945 precursora en la defensa de la igualdad de derechos, nada menos que en la educación, entre hombres y mujeres. Me pregunto cómo es posible, que mientras el Estado municipal , es decir todos nosotros, aporta recursos a instituciones mixtas y privadas para mantención edilicia, y no está mal que lo haga si fuera indispensable, no lo está haciendo con un bien de todos. ¿Dónde están los recursos que aportamos entre todos?

Jorge Demirdjian / DNI 10.986.639