Viernes 28 de Diciembre de 2012
Siempre me publican mis cartas, por lo tanto muchas gracias. Esta es una puerta que no se cierra nunca. Esta vez quiero agradecer al Centro de Día White, donde mi hermano (de 45 años con retraso mental) hace unos meses que asiste, de lunes a viernes de 9 a 16, donde encuentra un espacio para él. Un personal dedicado y amoroso, donde cada mañana asiste contento porque está entre pares, con compañeros de diferentes discapacidades, pero evidentemente encontró "su" espacio, gracias a la directora y todo el personal que trabaja con tanto amor. Yo sigo con mi vida en un caos, mi hermano está esperando un hogar donde vivir, tramitado en el Pami, supuestamente está en lista de espera, él sigue durmiendo en un colchón en mi cocina (porque no tengo otro espacio), hace ya seis meses y no tengo respuesta. Pami mira para otro lado. Durante la semana, mientras asiste al centro de día, mi agonía se alivia, pero es sólo un descanso, ya no tengo salidas en familia, no puedo recibir visitas y casi no tengo trabajo. Peligran mi estabilidad familiar y mi salud, sigo desesperada y ya no sé a quién acudir, no puede ser que a nadie le importe. Es un derecho que tiene, no puede vivir más con nosotros y sólo pedimos una mejor calidad de vida para él. Ojalá no existiera tanta burocracia, porque de eso se trata; y sí existieran más lugares con personas predispuestas y con ganas de "hacer" como en el Centro de Día White.
DNI. 17.849.843