Desencuentro de dirigentes
Lejos de ser erradicado de la vida política argentina, el desencuentro de dirigentes (entre los oficialistas y los opositores, y entre ellos mismos) pareciera por momentos que se profundiza.

Martes 22 de Octubre de 2013

Lejos de ser erradicado de la vida política argentina, el desencuentro de dirigentes (entre los oficialistas y los opositores, y entre ellos mismos) pareciera por momentos que se profundiza. Las divisiones, las rupturas, las diferencias que culminan en descalificaciones públicas (algunas burdas y lamentables) poco ayudan a una necesaria convivencia que derive en acuerdos para solucionar los problemas que nos preocupan a los argentinos. Este desencuentro nacional genera incertidumbre y temores sobre nuestro futuro. Los enfrentamientos y las discusiones acaloradas, con expresiones a veces poco reflexionadas, no condicen con los valores que deben caracterizar a quienes pretendan conducirnos por los caminos de la pacificación, la justicia y el crecimiento. Cualquiera sea nuestra opinión sobre el gobierno actual, no podemos soslayar sus logros en diversas cuestiones, pero, ¿cuánto más se podría lograr si los dirigentes, con la misma pasión y el mismo vigor que ponen en sus duelos verbales, se empeñaran en la plausible e impostergable tarea de debatir ideas y procurar acuerdos que coadyuven en beneficio de todos los sectores de la comunidad? Deben terminar los enfrentamientos y las diatribas. El respeto tiene que imperar en las relaciones entre aquellos que asumen el compromiso de dirigir.

Carlos Alberto Parachú / DNI 6.012.558