Descontrol: desbarataron al menos seis after y fiestas clandestinas en lo que va del año

Este fin de semana fueron dos: uno en el sudoeste que había sido advertido que cese en la actividad y otro en San Martín al 7200. Ambos eventos sumaron 800 asistentes. Había barra de tragos, Dj y entradas entre 8 a 15 mil pesos por persona.

Lunes 13 de Mayo de 2024

En un descampado, en una casa de barrio y hasta en una obra en construcción. Las fiestas clandestinas y los after ilegales están en boga en la noche rosarina. Y el municipio contabilizó al menos seis operativos para desbaratarlas tan solo en lo que va del año. En este fin de semana hubo dos intervenciones en los que se detectaron boliches ilegales a cielo abierto, en los que se contabilizaron unas 800 personas entre ambos. A cada lugar no le faltó nada: gazebos, barras de tragos, Djs, entradas anticipadas y varios packs de botellas de agua para calmar la sed en medio de la madrugada. En una de ellas, el puntapié era a las 4.30 con tickets entre 8 mil a 15 mil por cada asistente. Los after sin habilitación son muestras elocuentes que la noche cambió hace rato, mientras que la normativa actual se rige por una ordenanza del 2001: la mayoría de los chicas y chicos que salen de noche aún no habían nacido.

Este fin de semana hubo dos operativos en la madrugada del domingo. La Secretaría de Control desactivó otras dos fiestas y suman al menos seis en lo que va del año. Las suspensión de las actividades ilegales se dieron en el marco de intervenciones conjuntas con la policía. Lo llamativo es que en una de ellas había más de 600 personas convocadas con barra de tragos, DJ y todo lo que un boliche al aire libre conlleva.

En el primer caso, los organizadores planeaban desarrollar la fiesta en la zona de avenida de los Granaderos al 4600 durante la madrugada del domingo. Tras la denuncia de vecinos, el municipio intervino previamente notificando para que el encuentro no se realizara. Pero no conforme con la presencia de los inspectores, los organizadores mudaron la actividad a un predio rural en Uriburu al 7500. Sin embargo, y a partir de un trabajo de inteligencia en redes sociales, la Secretaria de Control pudo dar cuenta de esa situación.

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Ya en horas de la madrugada, y tras obtener la orden de Fiscalía para actuar, los agentes intervinieron en pleno evento y lograron desactivarlo.

En una de estas fiestas clandestinas, había un DJ muy promocionado, y las entradas anticipadas se vendían entre los 8 mil y los 15 mil pesos. En un render se ofrecía la georreferencia de la "partusa" para una "buena mañana". La joda arrancaba a las 4.30 de la madrugada.

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La organización tenía muchos detalles contemplados: por ejemplo, una hilera de gazebos donde funcionaban las barras de tragos. Al llegar los inspectores junto a la policía se vieron sorprendidos con toda la "mercadería" lista: champagne, bebidas energizantes, cerveza, vino y otras variedades de bebidas alcohólicas, además de packs repletos de botellas de agua.

En el lugar se hallaron más de 600 personas y 300 autos. Así, junto al personal policial se procedió al secuestro de bebidas y equipos de música. También quedó demorada la persona que se identificó como organizadora.

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El otro caso

En tanto, el otro evento clandestino se desarrolló en un predio de San Martin al 7200. En este caso, una fiesta electrónica tipo after, el encuentro fue desactivado también en horas de la mañana de este domingo, cerca del mediodía.

Aquí la denuncia también fue hecha por vecinos de la zona. Tras darse ese aviso, agentes policiales y municipales se hicieron presentes en el lugar y solicitaron a los organizadores el permiso para desarrollar el evento. Al comprobar que el encuentro era ilegal, se procedió de inmediato al desalojo. Según se estimó, en predio había unas 200 personas.

En lo que va del año, existe una suerte de furor por bailar donde sea y como sea. Prueba de ello es no solo los after en casas de barrios abiertos, en descampados, sino que se armó hasta una "partusa" muy coqueta en una obra en construcción de Balcarce al 100, plena franja costera "alta gama".

Del 2001

La ordenanza que aún rige las habilitaciones para regular la nocturnidad en Rosario es la trillada 7.218 del 2001. La iniciativa reflejó una foto del comienzo de siglo en Rosario, pero pese a los intentos por aggiornarla a los nuevos tiempos sigue en pie. La normativa de espectáculos públicos diferencia locales con actividad bailable y sin ella. También es cierto que se le han introducido modificaciones parciales, pero el propio Concejo ha ensayado su reacondicionamiento reiteradas veces, la más cercana a aprobarse fue en 2018. Pero la última fue en septiembre pasado. El proceso de reforma se había puesto en marcha desde la comisión de Gobierno allá por diciembre de 2022. Nuevamente hubo ronda de consultas en el Palacio Vasallo para escuchar a los diversos actores vinculados a la actividad nocturna, desde titulares comerciales y vecinos hasta asociaciones intermedias, fueron los diferentes bloques los que pusieron en discusión los principales puntos planteados por esos sectores.

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En plena madrugada los agentes municipales junto a la policía desbarataron una fiesta ilegal en el sudoeste.

De ello surgió una especie de comisión redactora de un anteproyecto. La integraron varios espacios políticos con representatividad parlamentaria. Allí se condensó lo que los bloques plantearon y lo que en las audiencias públicas con los actores del sector se había tomado nota.

Pero el borrador definitivo aún no llegó al recinto para su votación. Hasta el año pasado, se quería derogar la 7.218 y dejar sin efecto los rubros como lugar bailable o no bailable, y reemplazarlos por espacios que tengan infraestructura básica para ser habilitados: insonorización obligatoria adecuada para que dentro del lugar se pueda trabajar con DJ, música en vivo, bandas o cualquier otra modalidad, y en ninguno de los casos se podría habilitar el local sin ese piso. A ello, se le sumaría como requisito indispensable la factibilidad en seguridad e higiene y otro eje clave: el factor ocupacional permitido. Y por último, seguro de caución de responsabilidad civil.