Descartan un accidente en el crimen de un kayakista
Francisco Mateo Alvarez, el acusado de matar de un escopetazo por la espalda al kayakista Ariel Pasquini a mediados de febrero en un paraje isleño frente a Rosario, actuó con deliberada voluntad de delinquir. El fiscal de la ciudad de Victoria, Eduardo Guaita, llegó a esa conclusión y descartó de plano que la agresión se haya consumado sólo por un lamentable accidente.

Domingo 26 de Abril de 2009

Francisco Mateo Alvarez, el acusado de matar de un escopetazo por la espalda al kayakista Ariel Pasquini a mediados de febrero en un paraje isleño frente a Rosario, actuó con deliberada voluntad de delinquir. El fiscal de la ciudad de Victoria, Eduardo Guaita, llegó a esa conclusión y descartó de plano que la agresión se haya consumado sólo por un lamentable accidente.

  Por esos motivos pidió que el acusado sea sometido a juicio como autor penalmente responsable de "homicidio simple y agresión con toda arma", un delito que prevé penas de 8 a 25 años de cárcel. Esas conclusiones fueron volcadas en el dictamen que se conoce como requisitoria de elevación a juicio.

  El expediente judicial por el asesinato de Pasquini se encuentra bajo supervisión del juez penal de la localidad entrerriana de Victoria, Alejandro Calleja, quien ya había procesado al acusado por ese delito. Mientras se completa la instrucción de la causa, Alvarez, de 72 años y con domicilio fijado en Rosario, espera en libertad el juicio que se realizará en la Cámara Penal de Gualeguay en fecha a determinar.

  Trágica tarde. El sábado 14 de febrero Alvarez compartía un asado con dos amigos en el terreno que había adquirido hace unos años en un sector de la isla ubicado a la altura del kilómetro 423, margen izquierdo del Paraná Viejo, frente a la ribera norte de Rosario. Alrededor de las 3 de la tarde estalló una discusión entre el hombre y dos vecinos, los hermanos Casal, también rosarinos.

  Los gritos alertaron a Ariel Pasquini, un habitué de esa zona y amante del río, quien estaba con su novia pasando un día al aire libre a pocos metros de allí.

  Al escuchar los gritos, el muchacho se acercó porque conocía tanto a Alvarez como a los Casal. Fue entonces cuando el incidente terminó en tragedia. Alvarez ya había amenazado con un machete a los hermanos, después fue hacia su canoa, agarró una escopeta calibre 20 de su propiedad y regresó a paso firme. Eso provocó que las personas que estaban allí intentaran escapar. Fue entonces cuando se escuchó un fuerte estampido y Pasquini cayó al piso boca abajo. Una perdigonada le dio en la espalda, unos centímetros arriba de la cintura.

  Viejo conflicto. Uno de los Casal se arrojó sobre el homicida e intentó quitarle el arma y dominarlo. El resto de los presentes advirtió el paso de un guardacosta de Prefectura Naval e hizo señas desesperadas. Los efectivos se hicieron cargo de la situación: cargaron de inmediato al herido para trasladarlo a Rosario y se llevaron detenido a Alvarez. Al día siguiente, Pasquini falleció.

El homicidio estuvo presidido por un pleito entre Alvarez y los Casal por la delimitación de unos lotes. Los problemas comenzaron en 2006 cuando uno de ellos, Leonardo Gabriel, descubrió que supuestamente Alvarez había avanzado unos 50 ó 60 metros sobre su porción de tierra. Las discusiones derivaron incluso en una denuncia en la comisaría de El Charigüé por supuesta usurpación.

  Casal, sin embargo, aclaró que Alvarez "nunca tuvo una actitud violenta" hacia él. "Las peleas eran solamente verbales, jamás fueron tan grave".

  El fiscal Guaita remarcó: "Ha quedado debidamente establecido que el imputado, con total desprecio por la vida ajena, primero intentó agredir violentamente a los hermanos Casal con un machete, para luego buscar el arma de fuego que tenía en su canoa, la cual luego de apuntar en dirección a esas personas, procedió a disparar. De esa forma hirió a la víctima, quien murió horas después".

  Sin agresión. El representante del Ministerio Público expresó que los testigos "tiran por tierra la falaz versión de los acontecimientos brindada por Alvarez. Por un lado, intenta presentar una agresión previa por parte de los hermanos Casal y, por el otro quiere hacer creer al Tribunal que el disparo fue accidental. Nada de eso sucedió. No fue agredido físicamente y el disparo no fue accidental". Una pericia técnica realizada sobre la escopeta calibre 20 utilizada por el imputado descartó que el mecanismo pudiera accionarse en forma accidental.

  "El imputado actuó con dolo directo, por cuanto tuvo la oportunidad de conocer que la ejecución de un disparo de arma dirigido hacia Pasquini le provocaría la muerte, y con dicho conocimiento tomó la decisión voluntaria de efectuar el tiro", resumió el fiscal. Esa conducta se encuadra dentro de un homicidio simple, pero Guaita también le agregó el término jurídico "agresión con toda arma", al tener en cuenta que Alvarez, antes de apretar el gatillo de su escopeta, quiso agredir con un machete a otras personas. l