Desayunos con baños sucios
Salir a caminar por el parque Urquiza, acompañados por los susurros del río Paraná y por una vegetación añosa, variada y bien cuidada, es uno de los tantos privilegios con que cuenta nuestra...

Jueves 09 de Enero de 2014

Salir a caminar por el parque Urquiza, acompañados por los susurros del río Paraná y por una vegetación añosa, variada y bien cuidada, es uno de los tantos privilegios con que cuenta nuestra ciudad. Las personas caminan, corren, toman sol, pasean mascotas. Algunas se detienen a tomar un desayuno o una merienda en el populoso bar cercano al Planetario. Hojean el diario. ¡Qué espacio paradisíaco! Todo realmente muy bonito, siempre y cuando el ocasional paseante no sienta la necesidad de ocupar los baños del bar. Allí, como contratapa de tanta majestuosidad, se da cita la desidia, la falta total de higiene, el asco. Parece que sus dueños ignoran que es elemental la limpieza permanente de los sanitarios, especialmente por tratarse de un lugar que ofrece comidas. ¿A quién le corresponde controlar esta falta primordial? ¿A inspectores municipales? ¿A Parques y Paseos? ¿A quiénes? Y lo que señalo no es para que demos una buena impresión a los ocasionales turistas. Es para nosotros. Porque la higiene es salud, respeto, dignidad de vida. Y la dignidad bien entendida empieza por casa. Es como si los dueños no se hubieran dado cuenta de algo tan elemental o como si ninguna autoridad hubiera ocupado ese baño jamás. No sé a quién corresponde el contralor; pero el que sea, debe actuar con decisión y premura. 

Edith Michelotti