Desaprensivo en barco turístico

Miércoles 22 de Diciembre de 2010

¿Qué tan idiota puede ser una persona? ¿hasta qué punto puede llegar su nivel de irresponsabilidad y estupidez? Son preguntas que no pude dejar de hacerme una noche hace unas semanas, cuando al pasar junto a la Estación Fluvial con un amigo francés que visitaba por primera vez el país, nos llevamos una desagradable sorpresa. Oíamos cosas cayendo al agua, objetos pesados y vidrios rompiéndose. Al mirar mejor, comprobamos que provenían desde un barco muy conocido por todos, ese que lleva por nombre el de nuestra ciudad y es el primero que amarra a la izquierda de la estación, y que se dedica a dar paseos turísticos por el río y sus islas. Con total impunidad, estaban arrojando cajas llenas de botellas de vidrio y plástico al río. Ese mismo río que les da de comer y de vivir, y que ellos se dedican con tanto afán a promocionar. Contamos diez cajas grandes que la corriente desparramó lentamente delante nuestro, y vaya uno a saber adónde llegan. La escalera, no muy larga, separaba por unos diez pasos al perfecto desaprensivo del barco de uno de los contenedores puestos por la Municipalidad. Lo miré a mi amigo, y con mucha vergüenza intenté explicar que esto a veces pasa en nuestro país, pero que no todos somos como el personal del barco de la "ciudad de la basura primero". Me lamenté de no tener una cámara de fotos encima, hubiese sido una hermosa postal para promocionar sus paseos por el Paraná.

Leandro Mussini,

lmussini@gmail.com