Miércoles 05 de Septiembre de 2012
Berlín se quedó ayer sin uno de los principales símbolos del carácter alternativo y bohemio de la ciudad: después de años de disputas judiciales, el centro de arte okupa Tacheles fue desalojado de forma pacífica.
Los cerca de 40 artistas que aún vivían en el centro situado en el barrio de Mitte entregaron las llaves a los agentes encargados del desalojo sin ofrecer resistencia. "Renunciamos a la violencia", explicó la portavoz Linda Cerna.
Los últimos minutos del legendario Tacheles tuvieron aires coreográficos: los artistas desalojados quedaron sentados en silencio entre sus pertenencias repartidas en la acera. Uno acompañó la escena tocando blues con un saxofón.
Fue el desenlace para una larga disputa sobre el uso del centro y un nuevo paso en el progresivo aburguesamiento de la capital alemana.
Tras la caída del Muro en 1989, las ruinas del enorme edificio de acero y cemento situadas en el antiguo Berlín oriental fueron ocupadas por artistas que impidieron su demolición y las convirtieron en símbolo del ímpetu creativo y desenfadado del Berlín reunificado. La mole de 25 mil metros cuadrados y 100 años de antigüedad se convirtió en un complejo de talleres, teatros y bares, que pronto atrajo a unos 400 mil turistas cada año. El centro llevaba tiempo pendiente del desalojo. Su último propietario legal tenía previsto convertirlo en un complejo de viviendas, pero no pudo concretar el plan por problemas financieros.
El HSH Nordbank, principal acreedor, venderá ahora el terreno -sin artistas ni obras dentro- a un nuevo inversor.
"Un robo de arte". "Esto es robo de arte bajo protección policial", acusó ayer el artista conceptual Martin Reiter mientras una decena de policías vestidos con chalecos antibalas ingresaban en el edificio.
Los agentes encargados del desalojo recorrieron habitación por habitación retirando pinturas y sellando puertas. En una de las paredes tapadas por años de graffiti podía leerse: "Puedo pintar en cualquier parte. Hasta pronto".
Según la portavoz Cerna, algunos artistas prevén crear un "Tacheles en el exilio" en el barrio de Neukölln, otro de los núcleos del movimiento contracultural berlinés. Una minoría analiza acciones judiciales contra el desalojo.
El ministro de Cultura de Berlín, el socialdemócrata André Schmitz, abrió una ventana de esperanza anteayer al asegurar que los registros de propiedad del edificio establecen que el nuevo proyecto debe tener fines culturales.
"En cuanto haya un nuevo propietario los administradores se encargarán de hacer cumplir ese punto", aseguró. Hasta entonces, el Tacheles esperará con las puertas cerradas en el corazón del antiguo Berlín oriental.