Derechos humanos y discriminación
En la edición deLa Capital del día viernes 5 de octubre, creí que al fin algún funcionario municipal estaba respondiendo a los reclamos de los vecinos de confiterías. El título de la misma era: "La Intendencia admite que hay pocos controles en los boliches".

Lunes 15 de Octubre de 2012

En la edición deLa Capital del día viernes 5 de octubre, creí que al fin algún funcionario municipal estaba respondiendo a los reclamos de los vecinos de confiterías. El título de la misma era: "La Intendencia admite que hay pocos controles en los boliches". Mi rápida conclusión al terminar de leerla, por si quien me lee ahora se cansa y no llega hasta el final, fue: no todos tenemos derechos, no todos somos humanos, los vecinos somos discriminados. Antes de ir al punto de análisis personal de la nota que me molestó, aclaro que no admito la discriminación bajo ningún aspecto. La discriminación separa a una persona de una sociedad, restringe, excluye, anula e impide el ejercicio de los derechos y la igualdad real de oportunidades de las personas. Nuestra Constitución legisla sobre derechos fundamentales en su primera parte (declaraciones, derechos y garantías) y con la reforma del año 1994, se incluyen los distintos tratados de derechos humanos que plantean la prevención y eliminación de la discriminación en todas sus formas. Me parece excelente que se trabaje contra la discriminación porque más allá de lo que digan las leyes, los tratados, los juristas, todos somos iguales y debemos gozar de los mismos derechos por el solo hecho de ser, de ser humanos y de ser ciudadanos. Una vez aclarado esto, quiero decirle a la señora Gabriela Sosa, directora de la Oficina de Derechos Humanos de la Municipalidad, que omitió analizar en sus declaraciones, los derechos que como ciudadanos y humanos, tenemos los vecinos de esas "confiterías" que sufrimos de los abusos sistemáticos y del incumplimiento de la norma. Como vecina de un pseudo-restaurante/confitería, Esperanto, que en realidad es boliche, voy a explicarle lo que sentimos quienes nos opusimos usando de nuestro derecho: nos consideramos discriminados. Estamos restringidos de la posibilidad de descansar; excluidos de ejercer el derecho que ganamos y que nos asiste; abandonados a nuestra suerte sin el respaldo institucional de la autoridad municipal que solamente y a través de distintos funcionarios e inspectores (ya no creíbles) plantean promesas de acción de gestión que solamente son palabras vacías. ¿No se llama esto discriminación? Usted sugiere que se aumenten los controles a los boliches y locales nocturnos para que se cumplan ordenanzas para la admisión de todos los jóvenes a lugares de esparcimiento. Y alude a la ordenanza 8.508, que obliga a los locales a exhibir las condiciones restrictivas de ingreso. Le sugiero que cuando envíe nuevamente la copia de la ordenanza y los afiches que deben estar expuestos para evitar ese tipo de discriminación, adjunte una copia de los objetivos del Programa de Responsabilidad y Compromiso Ciudadanos de la Municipalidad (Programa Convivir Rosario) para los empresarios, y explique e instruya a los inspectores, grúa y GUM de tales objetivos, que la Municipalidad de Rosario en su totalidad parece desconocer. Me parece espectacular que ordenen, pero hagan obedecer la ley, castiguen, premien, incluyan, escuchen, gestionen. No somos nosotros los que tenemos que perder el tiempo haciendo lo que ustedes no hacen. De esa manera todos sentiremos que vivimos en un espacio controlado, con normas claras, autoridades confiables, con todos ciudadanos de primera que más allá de ser "poseedores" de derechos y garantías, "cumplidores" de obligaciones.

Patricia Marchisio,
DNI. 13.169.730