Sábado 18 de Julio de 2009
Para la familia de Claudio Ogolma, el adolescente de 15 años que el 5 de enero de 2008 murió baleado por una mujer policía durante una persecución tras el asalto a una pareja en Empalme Graneros, el caso no está cerrado a pesar de lo dicho por la Justicia rosarina. Por eso, a través de sus abogados, denunciaron ante la Corte Suprema de la provincia una serie de irregularidades que se registraron, según ellos, en la tramitación judicial del caso y elevaron su reclamo a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Cidh).
La versión oficial. Según lo dicho por la policía, Ogolma y un cómplice nunca identificado interceptaron a las 2.30 de aquel día a una pareja que caminaba por Juan José Paso y Garzón. Uno de los ladrones, dijeron, llevaba una botella de vidrio cortada a modo de arma.
Luego de exigirles la entrega del dinero, uno de los asaltantes se tocó la cintura y amagó con sacar un arma. Eso provocó que J.G., de 47 años —según contó él mismo a este diario en aquel momento— se asustara por la suerte de su mujer y reaccionara arrojándose sobre los ladrones y trabándose en lucha con ellos. A raíz de esa refriega, J.G. sufrió una herida cortante en el mentón por la que debieron aplicarle ocho puntos de sutura. Mientras eso ocurría, un móvil de la Patrulla Urbana llegó al lugar y provocó la huida de uno de los ladrones y de las víctimas.
De acuerdo al parte oficial, la agente de policía Laura Lovera y su compañero de patrulla persiguieron y capturaron a Ogolma a pocos metros. Entonces se produjo un forcejeo entre la uniformada y el adolescente que terminó cuando la agente disparó su arma reglamentaria y una bala atravesó el abdomen del muchacho, que murió cuando era trasladado al Heca.
Sobreseída.La agente Laura Lovera fue sobreseída por la jueza de Instrucción Nº6, Raquel Cosgaya, quien entendió que la uniformada actuó en defensa propia. Después, la Sala I de la Cámara de Apelaciones confirmó esa resolución.
Ese tribunal —integrado por Ramón Ríos, Ernesto Pangia y Elena Ramón— consideró que la empleada no efectuó con intención homicida el disparo que mató a Ogolma por lo que la investigación penal del suceso quedó cerrada. Los jueces concluyeron que se trató de "un disparo ocasional" mientras la víctima y la agente se disputaban "cuerpo a cuerpo el dominio del arma".
Sin embargo, para Norberto Olivares y María Juliana Girolimo, representantes legales de la familia Ogolma, en la investigación "se ignoraron testimonios clave que arrojan una versión diferente a la relatada" por los policías y no "se llevaron a cabo medidas" solicitadas por ellos a la Justicia. También plantearon que hubo incoherencias entre los dichos de las víctimas del atraco y las declaraciones de los uniformados.
Contradicciones. Olivares planteó como una de las cuestiones no aclaradas en la causa, saber en qué mano Ogolma tenía el trozo de vidrio con el que amenazó a la pareja asaltada. En su declaración, J.G. señaló que lo llevaba en la derecha, pero Lovera sostuvo que lo tenía en la mano izquierda.
Otra de las contradicciones que plantearon los letrados está referida a la declaración del agente Alejandro G. —quien acompañaba a Lovera pero se quedó en el vehículo policial pidiendo refuerzos—. El uniformado dijo que al observar el forcejeo entre Lovera y Ogolma se bajó del móvil y escuchó la detonación. Sin embargo, según Olivares, en la reconstrucción indicó que no vio la disputa.
El abogado también expresó sus dudas sobre la hora en que ocurrió todo y el traslado del chico herido. "No ha quedado debidamente acreditado cuál fue el lapso de tiempo transcurrido entre el levantamiento del cuerpo de Ogolma en el lugar del hecho y el arribo del vehículo policial al Heca, ya que de las actuaciones surge que el suceso ocurrió cerca de las 2.15 y en el acta de levantamiento del cadáver se especifica que el chico fue examinado por el médico policial en el móvil 3058 y ya frente al hospital a las 5 de la mañana", argumentó.
Entre las medidas que no se realizaron, los letrados señalaron que no se determinó si "es posible que el arma se montara" a raíz de un forcejeo. Y consideraron que la acción de disparar de Lovera no fue "el único medio a su alcance" para repeler la supuesta agresión del adolescente.
En el escrito presentado a la Corte Suprema de la provincia, sostuvieron que la mujer policía estaba en una situación ventajosa con relación al muchacho fallecido. "Supuestamente estaba entrenada para enfrentar este tipo de situaciones. Además, Ogolma "tenía una escasa contextura física" ya que, según la autopsia, sólo pesaba 47 kilos.
Con idénticos argumentos, Olivares y Girolimo hicieron una presentación ante la Cidh desde donde ya les anunciaron que "están realizando el estudio preliminar del caso". Sin embargo, los profesionales saben que para que el organismo internacional se aboque a un caso, primero deben agotarse las instancias judiciales del país y aún la Corte santafesina no se ha expedido al respecto.