POLICIALES

Denuncian una violenta usurpación y robo a partir de un incidente vecinal

Un perro atacó el miércoles a una niña y los abuelos de ésta, como represalia, quemaron la casa de los dueños que luego fue ocupada y saqueada

Lunes 18 de Enero de 2021

Un problema entre vecinos de Lavalle y Palpa, en el barrio Alvear, terminó con cuatro personas detenidas la noche del sábado: dos mujeres que intentaron impedir el procedimiento policial y dos hombres que portaban armas de fuego de fabricación casera. Ellas fueron liberadas por falta de antecedentes, y los hombres serán imputados por tenencia ilegal de arma de fuego según adelantaron desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA). Detrás del altercado que decantó en el operativo policial asomó una historia de robos, usurpación y amenazas.

Al pasillo Palpa se puede ingresar por bulevar Avellaneda al 4300. Desde allí se desprende un camino marcado por casas de material y chapas que se enciman sobre la calle pavimentada y sin veredas. Ayer a la tarde, a unos cien metros de ese ingreso, sobre la puerta de una casa de ladrillos sin revocar se reunía un grupo de hombres. Adentro de la vivienda otros freían pollo y saltaban verduras en distintos discos al fuego. Los dueños de esa casa son un matrimonio de nacionalidad peruana, protagonistas de los problemas por los que la noche del sábado denunciaron robos, amenazas y un intento de usurpación de su casa por parte de otros vecinos.

La iniciativa de la juntada tenía dos motivos. Por un lado vender comida para recaudar unos pesos que pudieran paliar el vacío que quedó en la vivienda del matrimonio y sus dos hijos, de 18 y 21 años. Y por otro lado hacer sentir la compañía y el apoyo de algunos vecinos, como una forma de marcar territorio. Es que la sensación que quedó en el barrio es que los problemas pueden continuar. Las amenazas, al menos, estuvieron.

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Claidith, 49 años, dialogó con este diario en su casa prácticamente vacía. Mientras mostraba cómo habían quedado las habitaciones iba relatando los problemas que si bien tuvieron su punto álgido el sábado habían empezado el miércoles.

Ese día el matrimonio había salido temprano para ir a trabajar. Ella como empleada doméstica y Roberto, de 51 años, como vendedor ambulante. A cargo de la casa quedaron sus hijos Carlos y Milagros. En un momento de la tarde el chico salió a vaciar los baldes que usan en el baño cuando uno de los perros de la familia escapó por la puerta que había quedado abierta y atacó a una nena que caminaba por el pasillo. “El perro está siempre en el cuarto pero como escuchó ruido salió, chocó a mi hijo, lo tiró al piso, y atacó a la nena”, contó la mujer sobre el comienzo del problema. El animal es un Rottwailer que según la mujer fue adoptado en el Imusa en busca de más seguridad ante una serie de robos sufridos y después del altercado volvió a la institución municipal.

“Mi hijo se asustó y se metió adentro, no sabía qué hacer. Yo estaba trabajando y no había llevado el celular, pero como toda madre presentí algo y le dije a la señora para la que trabajo que me iba. Cuando llegué estaban los vecinos gritando para que sacaran al perro”, detalló Claidith. A su hijo lo llevaron detenido y cuando ella fue a la comisaría los problemas se agravaron. “La abuela de la nena aprovechó con su marido y su hijo y me prendieron fuego la casa con mi hija adentro. Mi hija gritaba, un vecino se metió y ayudó a apagar el fuego”, contó la mujer. “Que se queme ahí, que se queme”, gritaba la abuela de la nena atacada por el perro según le contó a Claidith una vecina. “Persona que sale o entra muere”, amenazaba otro hombre.

Claidith contó que su marido intentó hablar con el abuelo de la nena para arreglar los problemas, pero no hubo forma. Ese mismo miércoles Roberto y dos amigos se pusieron a arreglar la casa. Tapaban con chapas unos agujeros en paredes y techos cuando fueron sorprendidos por cuatro personas.

“Mi esposo me contó que uno entró por arriba, otro tiraba piedras. Fueron cuatro los que se metieron y los apuntaron con armas. Les dijeron que si no salían los mataban ahí adentro”, contó la mujer. “Ni bien salió mi esposo esta gente se metió y sacaron todo lo que pudieron. Fue un robo, y una vez que sacaron todas las cosas se quedaron ellos y no dejaban entrar a nadie”, agregó.

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La noche del sábado Claidith recibió un llamado a su celular. “Señora, tú eres la dueña y tienes que estar presente porque vamos a recuperar esa casa, porque a esa gente (en alusión a los usurpadores) no la queremos como vecinos”, le dijo un compatriota a la mujer según su relato. Así, un grupo de vecinos peruanos y paraguayos acompañaron al matrimonio a recuperar la casa. Al mismo tiempo fueron comisionados agentes de la Policía de Acción Táctica que entrevistaron a la pareja. Fuentes policiales detallaron que Claidith y Roberto denunciaron que unos vecinos los habían despojado de su vivienda bajo amenazas con armas de fuego y que cuando vieron la llegada de la policía se dieron a la fuga.

En las corridas fueron detenidas Ayelen F., de 19 años, y Sonia G., de 42, por intentar entorpecer el operativo. Luego quedaron libres ante la falta de antecedentes. Rodrigo F., de 18 años, y Pascual C. de 42, quedaron detenidos por portación ilegal de arma de fuego y en principio serán imputados este martes.

En el operativo se secuestraron dos armas de fuego de fabricación casera con cartuchos calibre 12 y 22. Según agregó Claidith, durante los días que los usurpadores estuvieron en la vivienda habían instalado una cama y una cocina. “Encontré armas abajo del colchón y adentro del horno unos fierros con punta que ya entregué a la policía”, contó.

“Se hacían pasar por argentinos, pero en la comisaría averiguamos que son paraguayos. Ella se hace llamar «La Reina del Barrio». Esto ha sido un pretexto para meterse a mi casa”, contó Claidith sobre la abuela de la nena atacada por el perro. Vecinos de la comunidad paraguaya y peruana organizaron una movida solidaria para recaudar fondos, y desde distintas ferias de la zona llegaron donaciones para la familia. “Mi esposo es vendedor ambulante y le robaron toda la mercadería. Yo soy empleada doméstica y no me avergüenzo, siempre estoy orgullosa de que soy trabajadora de lo que sea para salir adelante. No va a venir otra persona a hacerse la guapa con las cosas ajenas”, concluyó la mujer, quien avisó que se presentará a Fiscalía para ampliar la denuncia.

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