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Denuncian que sigue habiendo un enorme déficit de bebederos en espacios abiertos

El resultado de un relevamiento fue lapidario: de los 15 grandes parques y 450 plazas y plazoletas que tiene Rosario fueron poquísimos los que ostentaron un bebedero con agua potable.

Jueves 23 de Enero de 2014

Rosario se promociona como una ciudad “que se mueve”, posee una calle recreativa de 28 kilómetros y se enorgullece de sus 9,37 kilómetros cuadrados de superficies verdes, pero en los últimos años instaló apenas 19 bebederos. Es decir, promueve el uso del espacio público, el turismo, la recreación y el deporte, pero casi no ofrece acceso al agua, definida por Naciones Unidas como un derecho humano esencial. “Es un escándalo que una ciudad ubicada sobre una de las fuentes hídricas dulces más importantes de Latinoamérica no tenga un bebedero con agua pública en sus parques y a lo largo de la costa cada cien metros”, afirmó ayer el titular de la Cátedra del Agua, Aníbal Faccendini. Un reclamo que lleva años haciendo con escaso éxito y que ayer el edil Jorge Boasso recordó tiene también su correlato histórico en el Concejo.

   Para partir de un diagnóstico certero, hace dos años el Observatorio de la Cátedra del Agua relevó la ciudad para saber a ciencia cierta qué cantidad de bebederos había en la ciudad. El resultado de ese relevamiento fue lapidario: de los 15 grandes parques y 450 plazas y plazoletas que tiene Rosario fueron poquísimos los que ostentaron un bebedero con agua potable. Carencia que, para peor, se naturalizaba y afectaba al 95 % de esos espacios.

   De hecho, por entonces la recorrida documentó la realidad de 43 espacios públicos: de ellos, sólo dos (el parque Hipólito Yrigoyen, de zona sur, y la plaza Eloy Palacios, de la oeste) mostraron bebederos en funcionamiento que permitieran el consumo de agua potable. Paradójicamente, varios de esos sitios sí contaban con fuentes ornamentales.

   ¿Qué cambió desde entonces? Muy poco, a pesar de que, según Faccendini, las respuestas preliminares que le dieron tanto el secretario de Obras Públicas, Omar Saab, como el por entonces director de Parques y Paseos (hoy al frente de Higiene Urbana), Nicolás Mijich, fueron auspiciosas.

   “Primero admitieron el déficit ambiental y luego se comprometieron a remontarlo”, recordó el dirigente. La promesa fue que llegarían a este verano con al menos 40 nuevos bebederos instalados.

   Pero según el actual director de Parques y Paseos, Nicolás Cordero, de esas “fuentes de hidratación antivandálicas”, que construye un taller de la repartición, finalmente en los últimos años se instalaron 19.

   “Lo que se avanzó fue ínfimo y con una enorme morosidad, sin contar con que muchos ya ni funcionan”, respondió Faccendini. Puntualmente, el dirigente recordó sólo tres ejemplos de mejoras que jalonan la Calle Recreativa (uno en Oroño y Rivadavia, otro en el parque de Colectividades a la altura del bar Riomío, y un tercero frente al Rosedal del parque Independencia),. Algo mínimo para los 28 kilómetros que ya suma esa traza.

   “A lo largo de la Calle Recreativa y de toda la costa, de norte a sur, debería haber un bebedero cada cien metros con un cartel bien visible que diga: «Si tiene sed, tome agua pública»”, resumió.

   El reclamo obedece a una concepción profunda: que el acceso al agua potable es un derecho humano esencial, así definido por una resolución de la ONU del 2010 votada por Argentina, y que ese acceso está también consagrado por el artículo 41 de la Constitución nacional (“Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano...”).

   Por eso, dijo Faccendini, “si no se genera un acceso público al agua se están conculcando esos derechos”. Sin contar con que en términos ambientales las supuestas bondades “ecológicas” del agua mineral envasada ya no se sostienen.
  Cordero admitió que hay atraso en la instalación de bebederos públicos, pero lo adjudicó a la dificultad para articular la provisión con Aguas Santafesinas.

   Aun así, dijo que 19 ya se colocaron. Por ejemplo, en parque Norte, en Alem y Virasoro, cerca del Laguito del Independencia y de la cancha de básquet en el Urquiza.

   A futuro prometió más: la semana próxima instalarán uno en el parque Urquiza y otro en el Alem. Después le tocará el turno al parque España (dos) y al Sunchales, a la altura del silo Davis.

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