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Denuncian que la policía mató a un joven e hirió a otro sin perseguirlos

La mamá de Sebastián Asencio, baleado hace una semana, se lo dijo al fiscal. Su primo Walter, acusado por una trágica entradera, fue asesinado.

Miércoles 03 de Septiembre de 2014

La versión oficial señaló que uno de los sospechosos del crimen de Leonardo Ezequiel Perrone, el hombre de 38 años asesinado una semana atrás en la puerta de su casa de Riobamba al 4300, murió tras una persecución y enfrentamiento con la policía en una vivienda de Cabín 9, en la ciudad de Pérez. Según ese relato, Walter Asencio se tiroteó con personal del Comando Radioeléctrico que lo sorprendió en una moto robada y lo persiguió hasta el sitio donde fue herido de muerte. Allí también fueron arrestados dos familiares del acusado: Sebastián, de 21 años, quien según fuentes policiales iba como acompañante en la moto robada y resultó baleado; y un adolescente de 16 años que también es primo del muchacho fallecido.

Sin embargo, los familiares de los Asencio rechazaron de plano esa versión. Aseguraron que no hubo ningún tiroteo y que los muchachos estaban durmiendo en dos viviendas contiguas (Sebastián en la de sus padres y Walter en lo de un tío) cuando los policías del Comando irrumpieron "sin órdenes de allanamiento". Y, al menos en el caso de Sebastián, aseguraron que "fue apresado y baleado" por los uniformados en su habitación, donde además "le plantaron" un arma. Esta versión fue brindada ayer a la tarde por Felisa Raquel Rodríguez, la madre de Sebastián Asencio, al fiscal Florentino Malaponte.

Desarmados. También quedó evidenciado según Leopoldo Monteil, el abogado de Sebastián, que no existió una persecución de los Asencio desde Felipe Moré y Cerrito, a sólo seis cuadras de donde habían matado a Perrone un día antes, hasta El Mistol y Chajá, en Pérez. "Según el acta del Comando Radioeléctrico, en Cerrito y Felipe Moré detuvieron a un primo de Sebastián. Pero él les dijo que Walter (al que supuestamente buscaban los policías) estaba en una casa de Cabín 9. Luego, según ese documento, se trasladaron a esa vivienda pero antes de llegar distinguieron a un motociclista de similares características al que buscaban. El otro dato que demostraría que no hubo un enfrentamiento con los uniformados es que Walter Asencio no ofreció resistencia para ser detenido. Sebastián pudo escuchar que su primo les dijo a los policías que se entregaría", sostuvo Monteil.

Lo cierto, para la familia de los Asencio, es que los uniformados ingresaron a las dos viviendas "sin órdenes de allanamiento". Felisa es una mujer curtida por la vida y sufre de artrosis en las manos. Ayer a la tarde, antes de ingresar al despacho del fiscal Malaponte, habló con LaCapital. "A las 8.30 (del miércoles pasado) salí de mi casa para comprar unas roscas. En ese momento llegó un policía y me preguntó quién vivía en la casa. Le contesté que vivía la familia Asencio. Entonces me dobló la mano, me sacó la llave de la puerta y me empujó para adentro. Me preguntaron si estaba sola y les dije que mi marido se había ido a trabajar. Me revolvieron la cama y me rompieron la puerta del placar mientras me decían que buscaban a alguien", contó Felisa.

La mujer les comentó a los efectivos que su hijo, Sebastián, estaba durmiendo en la planta alta de la casa. "Mi hijo me preguntó qué pasaba y uno de los policías subió, pateó la puerta, después lo tiraron al suelo y se le subieron encima. Sebastián decía «yo no hice nada» y yo trataba de tranquilizarlo. A mí me dieron una piña en el pecho y me dijeron que me vaya abajo. Cuando corría desesperada para la planta baja escuché dos tiros en la pieza de Sebastián. Lo zamarreaban para que no se escape, pero ya lo habían esposado".

Un solo tiro. Al mismo tiempo otros uniformados irrumpieron en la casa lindante a la de Felisa, en Mistol al 100, donde viven unos tíos de Walter Asencio y hasta donde había llegado el muchacho. "Cuando estaba arriba escuché que ya lo tenían detenido y después un tiro en la parte de atrás de la casa. Pero no vi cuándo le dispararon. Si pude ver que lo subieron ensangrentado a un patrullero. Yo no sabía que estaba en esa casa y tampoco que lo buscaban porque hacía dos días que estábamos sin luz", contó la mujer.

Sebastián fue imputado por el fiscal Malaponte de resistencia calificada a la autoridad y está internado con custodia policial en el Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria a raíz de que recibió un balazo disparado por uno de los policías en la pierna izquierda. "Tiene una quebradura y todavía no fue operado", se lamentó Felisa.

La versión oficial del suceso señaló que todo se inició cuando una patrulla del Comando Radioeléctrico intentó identificar a los ocupantes de una moto Yamaha YBR negra que circulaba por Felipe Moré y Cerrito. Según ese relato, los motociclistas eludieron a los uniformados y aceleraron la marcha. Entonces se inició una persecución a lo largo de varios kilómetros que terminó en El Mistol y Chajá, en Pérez.

En medio del escape, dijeron desde la policía, los fugitivos se refugiaron en una casa de Cabín 9 desde la cual abrieron fuego sobre los uniformados generando un intercambio de disparos que terminó cuando Asencio fue alcanzado por un proyectil en el abdomen. Malherido, el joven fue trasladado al Hospital de Emergencias donde murió poco después y tras ser operado. En poder de los sospechosos, según fuentes policiales y judiciales, se hallaron dos armas de fuego.

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