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Denuncian maltrato policial contra dos adolescentes en la comisaría 4ª

Dos hermanos de 13 y 15 años salían de la escuela y fueron detenidos por averiguación de antecedentes. Los insultaron y humillaron.  

Martes 03 de Septiembre de 2013

Un nuevo caso de maltrato policial fue denunciado ayer en Tribunales por la familia de dos chicos de 13 y 15 años, que al salir de la escuela el viernes pasado fueron llevados, esposados, a la comisaría 4ª. Como si eso fuera poco, allí los insultaron, desnudaron y dejaron tras las rejas hasta casi la medianoche, sin dar aviso a sus padres. Desesperados porque los chicos no llegaban, el papá salió a buscarlos por la zona del colegio, mientras la mamá llamaba a los compañeros de sus hijos, hasta que una nena dijo haber visto que la policía había "levantado a unos pibes cerquita de la escuela". La única explicación recibió el padre en la seccional 4ª, fue que los habían detenido "por averiguación de antecedentes". El ministro de Seguridad, Raúl Lamberto, dijo tener una versión policial "que no sería coincidente" con la de la familia y advirtió que a veces "se generalizan" en una suerte de "abuso" ese tipo de denuncias.

La indignación de los Bonino llevó a que ayer radicaran una denuncia en la Fiscalía de Atención de Víctimas, a cargo de Guillermo Corbella. Por desconfianza no lo hicieron en sede policial. "Para lo único que hemos pisado una comisaría es para pedir un certificado de buena conducta", graficó Verónica Torres, mamá de Guido (13) y Bruno (15), ambos alumnos del 1º año de la técnica, a cuya salida terminaron detenidos.

El propio Bruno contó ayer a LaCapital que habían salido "tipo seis y media de la escuela" (la técnica de 27 de Febrero y Necochea) y volvían con otros compañeros hacia Villa Gobernador Gálvez, donde viven con sus padres, para lo cual esperaban el 35/9 con sus mochilas y tableros de dibujo.

Como el ómnibus no venía los hermanos caminaron un poco más, pero al llegar a Chacabuco y Viamonte fueron interceptados por dos efectivos de la Motorizada, un hombre y una mujer. "Ahí nos tiraron las motos encima y el milico, diciéndonos un montón de cosas, como que estábamos drogados, nos revisó las mochilas y las tiró al medio de la calle".

Bruno recordó que su "hermanito" les pedía a los policías que "fueran a la escuela, que estaba ahí nomás, para que les dijeran que de verdad éramos alumnos y acabábamos de salir de clase".

Eso no ocurrió. Por el contrario, hubo provocaciones al más chico ("como para que se sacara") e incluso después de la llegada de otros dos oficiales, a quienes los chicos también intentaron dar explicaciones, "les dijeron que se callaran, los revisaron, los esposaron y los llevaron a los empujones arriba de una chata custodiados por otro policía", contó la mamá.

Al llegar a la 4ª, el maltrato no paró. "Acá les vamos a enseñar qué es el respeto", les advirtieron. Antes de meterlos en un calabozo, los hicieron desnudar y los humillaron: "Pónganse en cuatro patas, como gatos", les dijeron. Según Bruno, todos se reían.

"Yo le dije «¿Cuál es el chiste, oficial, si no hicimos nada?», pero siguieron hablándonos mal. Como nos hicieron sacar aritos, cinturones, cordones, todo, y yo no me podía desatar una pulserita roja del Gauchito Gil, vino el milico y me la cortó con una faca, y de ahí ya nos pusieron en un lugar que era como un baño, separado de los otros detenidos por una reja".

"Los presos nos decían «quédense tranquilos, que van a salir por ser menores. Nos daban mate y galletitas. Después volvió el milico con un papel. «Manga de pendejos, firmen esto», dijo. Cuando pregunté qué era, amenazó con pegarnos. Y ahí me dio un coscorrón, ni sé por qué...", recordó Bruno.

Entre los insultos —los acusaban de "drogadictos" y "manga de choros"— se colaron también algunas gentilezas para sus padres. "De mi papá decían que también se drogaba y de mi mamá, que ya había entrado a todas las comisarías", recordó Bruno.

Mientras todo esto ocurría, sus padres estaban desesperados y temían que los chicos hubieran sufrido un accidente o un robo.

Pero, una nena contó en su casa haber visto a la policía "levantando" a dos chicos cerca de la escuela y su padre llamó a Verónica sugiriéndole que se acercaran a la seccional 4ª (con jurisdicción en esa zona) para averiguar por los chicos.

"Yo estaba en el colectivo y me llama mi señora diciéndome eso", contó Antonio, padre de Bruno y Guido. Preguntando en el ómnibus dónde quedaba la seccional, logró llegar después de las 22.30.

Nadie les avisó. "Cuando llego me dicen que sí, que los tienen ahí por averiguación de antecedentes", contó Antonio, que entonces preguntó si no debían haber llamado a los padres y pidió los nombres de quienes participaron del procedimiento, dato que no le dieron. Por fin, la familia salió de la 4ª poco antes de las 23, cuatro horas después de la detención.

"Cuando vi las mochilas en el piso les dije a los policías: «Revísenlas, que lo única cosa mala que van a encontrar son notas: es el único dolor de cabeza que nos dan estos buenos pibitos. Somos gente laburante, ¿por qué no van a buscar (delincuentes) donde tienen que ir a buscar", dijo Verónica.

Desde el gobierno, Lamberto afirmó que el hecho se investigará y "si hay responsabilidades habrá que asumirlas", pero prima facie dijo tener otra versión. "También tenemos que escuchar a la fuerza, que muchas veces presenta una versión diferente de la que se relata públicamente", sostuvo.

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