Viernes 12 de Marzo de 2010
El hijo de Abel Beroiz, el sindicalista asesinado en noviembre de 2007 por un sicario que la semana pasada escapó de la cárcel de Piñero, denunció ayer en una fiscalía de Rosario a las máximas autoridades del Ministerio de Seguridad por presunto incumplimiento de deberes de funcionario público y omisiones que habrían permitido la fuga del confeso sicario Raúl Oscar Flores.
Mientras tanto, los seguimientos de la investigación permitieron estrechar el cerco sobre el paradero de Flores y las interceptaciones telefónicas determinaron que se encuentra en una provincia vecina.
La denuncia presentada ayer por las posibles responsabilidades políticas en la fuga alcanza al ministro de Seguridad, Alvaro Gaviola; al secretario de Seguridad Pública, Horacio Ghirardi; al secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti; al director del Servicio Penitenciario, Mariano Bufarini; y al director de la cárcel de Piñero.
Les atribuye haber incurrido en presunto incumplimiento de sus deberes al "no impartir órdenes para la debida vigilancia" del preso implicado en una de las causas más resonantes de la provincia, y por no haber garantizado el funcionamiento de las cámaras de filmación de la unidad penitenciaria.
Todo esto, según la denuncia, habría brindado las condiciones para que Flores pudiera escapar el 3 de marzo pasado, escondido en un utilitario con una carga de pan y tras sortear tres controles que debieron detectarlo.
"Nosotros sabemos lo que costó en su momento la detención de Flores y habíamos advertido que existía riesgo de que escapara", dijo al salir de Tribunales Abel Beroiz hijo, acompañado por los abogados Néstor Pujato y Romeo Díaz Duarte.
La denuncia fue radicada en la fiscalía de atención a la víctima, a cargo de Guillermo Corbella, aunque lo más probable es que sea girada al fiscal que estaba en turno al producirse la fuga, Hernán Paz. En el escrito, el hijo del ex secretario general del Sindicato de Camioneros santafesino solicitó que se abra una causa penal contra los funcionarios mencionados "o quien de la investigación resulte responsable como autor o partícipe". El pedido quedará a consideración del fiscal, quien resolverá si le hace o no lugar.
Hacia arriba.La denuncia expresa la pretensión de los familiares de Beroiz de que la cadena de responsabilidades no se corte en los once empleados del Iapip y del Servicio Penitenciario imputados por la fuga. El texto advierte que no se cumplieron las obligaciones funcionales de "organizar el funcionamiento penitenciario" y de "planificar y ejecutar acciones vinculadas a la seguridad pública" que fija la ley de ministerios de la provincia para el área de Seguridad.
En ese orden, consigna que las cámaras de vigilancia del penal no funcionan "por falta de asignación de fondos o por desidia" y que debieron administrarse medios para una adecuada vigilancia de los internos. "Todo funcionario es garante de una función y responde por los actos que realizó pero también por la omisión de adoptar medidas".
Beroiz hijo reseñó en la denuncia la historia de la detención de Flores (quien estuvo cuatro meses prófugo) y su trayectoria carcelaria. "Mucho trajinar por despachos oficiales sin respuestas nos costó que este personaje del hampa pudiera ser aprehendido en Tostado", planteó, y agregó un dato llamativo: "Eramos sabedores de que en Rosario jamás iba a ser apresado porque gozaba y goza de impunidad policial y política". En este sentido, recordó que al ser detenido, en marzo de 2008, Flores declaró que mientras estuvo detenido en la seccional 16ª de Rosario el comisario le permitía salir a robar.
"El ex director de Piñero, Walter Streut, dispuso una seguridad reforzada hacia Flores por temor a evasión, fuga o incluso por su vida. Pero con el devenir del tiempo y el traslado de Streut a la Unidad Carcelaria de Las Flores, comienza Flores a gozar de prebendas. Era voz de pasillo en la cárcel que en cualquier momento se evadía. Las autoridades debieron adoptar los medios para evitar la fuga".
Testigo
Uno de los internos que fue convocado a prestar testimonio por la fuga de Raúl Oscar Flores es Lino Bertuzzi, preso desde 2006 y condenado a siete años de prisión por uno de los ataques a colectivos atribuidos al “Loco de la Escopeta”. Bertuzzi compartió celda con Flores y trabajó en la panadería de donde se escapó el confeso asesino de Abel Beroiz.