Lunes 08 de Octubre de 2012
Señoras y señores de este bendito país, ¿qué es lo que está pasando? Parece que a mucha gente que vive en esta tierra no le ha quedado claro que nadie, pero nadie, en esta sociedad quiere estar bajo un régimen militar, que eso ya lo hemos vivido en otros años y hasta hoy algunas heridas siguen sin cerrar. Pero debemos detenernos a analizar algunos aspectos en la situación en la que se expusieron el personal de la Prefectura Naval y la Gendarmería Nacional. Primero el error que en simultáneo sufrió el personal de Prefectura donde a través de un decreto les acortaban sus haberes desde el gobierno y desde su propia cúpula. Luego la extensión de reclamos salariales que llegaron a la misma Gendarmería. Hasta ahí nada fuera de su cauce, ya que como trabajadores profesionales de la seguridad nacional tienen todo el derecho a un buen reclamo cuando es justo y existe. Porque a saber de todos cuando han aparecido los reclamos piqueteros, con cortes de rutas, cortes de calles, nunca se ha armado tanto revuelo, donde algunos hacen aparecer parte de este reclamo como un acto de desestabilización. Ahora también se ha descabezado por así llamarlo a las cúpulas de las dos fuerzas en discordia, pero no he escuchado ninguna autocrítica desde el gobierno, ni la mismísima ministra de Seguridad que no sé bajo qué conceptos y capacidad ocupa ese cargo, pero ahí está, decide sobre la seguridad nacional cuando su historia no habla muy bien de sus actividades por los años 70. Con esto quiero dejar en claro que esto se trata de una gran decepción, ya que algunas actitudes de este gobierno preocupan, ¿o acaso cuando se habla de presupuesto también se incluye a las fuerzas de seguridad nacional?. Que nosotros sepamos hace años que no se compran aviones, no se construyen barcos, no se compra armamento moderno para estas fuerzas. Pero en esto hay que tener una visión clara al respecto, no porque se compre armamento se debe volver al militarismo. O acaso Brasil, Chile, Colombia, por nombrar algunos países sudamericanos, ¿no compran armamento? Pues sí lo hacen con seriedad y sin pensar siquiera que aquellos que tienen la responsabilidad de defender al país lo harían contra su propio pueblo. Es decir que más allá de que este pequeño desacuerdo económico en las condiciones salariales, no debería existir ningún otro desacuerdo con respecto al funcionamiento de las fuerzas de seguridad y se debería revisar con mayor profundidad cómo están nuestras Fuerzas Armadas, que son quienes deberían defendernos en algún conflicto bélico y por ende deben estar a la altura de las circunstancias. Pero por todo lo expresado quiero aclarar para algún trasnochado que malinterprete esta carta, no soy un golpista y estoy en defensa de las libertades para todos los que habitamos este hermoso país, pero para esto debe crecer nuestra forma de pensar y los miedos deben desaparecer.
Guillermo V. Ferreyra