Lunes 29 de Diciembre de 2014
Cuando a fines de septiembre de 2013 nos juntamos vecinos que apenas teníamos conocimiento unos de otros, lo hicimos para intentar frenar el atropello que significaba llevar adelante el proyecto de los arquitectos Marchetti y Silvestre impulsado por el Ejecutivo de Funes. Algo hicimos bien porque el proyecto se frenó cuando ya estaba, como muchos nos decían, "todo cocinado". Después vino la movilización sostenida desde el 7 de marzo por el reclamo de mayor seguridad para los vecinos. Vinieron funcionarios de todos los niveles, hubo promesas incumplidas y otra vez el Ejecutivo se mostró casi obsceno, sin pudores, distorsionando la realidad y prometiendo mejoras que nunca llegaron. Siguió, a instancias de los vecinos, que a esta altura ya nos conocíamos bastante y frecuentábamos dentro de la posibilidad de cada uno las reuniones del Concejo Deliberante. Siguió, decía Funes Soleil y su decreto oculto a medida del emprendedor, pero hubo otro más que arrancó en silencio y al amparo de otro decreto oculto que daba marco al ya citado. Podríamos seguir con una larga lista de irregularidades sumergidas en cierta anomia, o abulia por parte de gran parte de la comunidad de Funes. Pero otra parte seguimos alerta y denunciando cada uno de los tantos atropellos. Los concejales, lamento decirlo, no han estado a la altura de las circunstancias. Prometieron acciones judiciales, hubo denuncias que quedaron en la respuesta de niveles superiores, pero nada, absolutamente nada frenó al Departamento Ejecutivo. Lo último fue el pedido de interpelación que dividió el voto del Concejo. Esto le permite a la señora intendenta no articular una de las instancias mas vitales y poderosas de la acción democrática. Esto es transparentar los actos de gobierno. A esta altura no tiene importancia. Personalmente, en su momento y en público, le espeté al presidente del Concejo que ante tanta negativa el mensaje clarísimo a la comunidad era esperar que se cumpla el cuarto año y renovar o revocar al monarca de turno. Me niego a aceptar tamaño desmanejo de las instituciones y por tanto insto a los dirigentes vecinales a debatir cuál será el futuro inmediato de la ciudad en manos de esta dirigencia que ha obtenido el pírrico triunfo de agotar las sesiones ordinarias y llegar al receso. Deben preocuparse funcionarios y autoridades, estamos atentos, estamos alerta. Deberán ir contando los días de su mandato. El final está allí nomás, en las Paso. Cada vecino, cada ciudadano está convocado a pensar en qué hará con su voto. Sepan que las Paso serán apenas la primera escaramuza de un enfrentamiento creciente y cada vez mayor. Empiecen a temer a los alcances de la ley porque están hace rato en la zona de condena. Y no hablo sólo de condena social, que ya está vigente, hablo de condena efectiva por faltas gravísimas. Es tarea de cada dirigente mantener viva la vigilia de quienes apoyan una ciudad distinta, administrada con transparencia y legalidad. La democracia no será en el futuro cercano de Funes una retórica amañada, será lo que debe ser.
Edgardo Juárez