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Del error al coraje y a la igualdad

Central hizo un partido discreto. Debió remontarlo dos veces y cuando tenía que liquidarlo, Palmeiras se lo empató con diez.

Jueves 07 de Abril de 2016

Un neutral la debe haber pasado de diez. El hincha de Central seguramente no. Porque se puede analizar en frío que Central mantuvo la ventaja con Palmeiras y que en dos ocasiones logró reponerse ante el resultado adverso, pero la parte más importante, la que tiene que ver con el triunfo que viajaba directo a la clasificación, la dejó pasar. Y ese no subirse al carro de la tranquilidad que implicaba sellar ya el pase a octavos de final abre otro escenario, mucho más cargado de especulación que de certezas. Un 3 a 3 vibrante, cambiante, de emociones fuertes, que dejó algunas cosas positivas, pero otras tantas para ubicar en la columna del debe.
  El plan inicial, al menos el que imaginó Coudet, era el de su equipo sometiendo a Palmeiras, pero fue la visita la que, de a ratos, marcó el ritmo del partido. No por tenencia de balón y profundidad, pero sí por la disposición táctica, con Jean y Edú Dracena tapando las trepadas de Alvarez y Salazar respectivamente. Encima ya desde que la pelota se puso en movimiento las desatenciones en defensa comenzaron a tomar forma. Apenas 20 segundos transcurrieron cuando Sosa tuvo que salir a lo loco a jugársela en el mano a mano con Gabriel Jesús tras el pelotazo a espaldas de Donatti. Un partido incómodo de arranque, que se cristalizó con el error de Musto (en seguida se agarró la cabeza) que desembocó en el gol de Jesús (4’).
  Le costó a Lo Celso hacerse de la pelota (Cervi insinuaba más de lo que concretaba y Colman hacía fulbito en mitad de cancha) y por eso el juego se mantuvo inactivo, mientras Palmeiras, a su modo, ensuciaba cada vez más el partido, con muchas faltas seguidas y adormeciendo el juego.
  Igual de a poco Central pudo arrimarse. Contó con un par de situaciones más que propicias (la más clara fue una de Ruben que no alcanzó a conectar desde el piso, a los 28’), pero careció de efectividad. Hasta que llegó ese tiro libre de Donatti que se desvió en un  brasileño y encendió de nuevo la ilusión. Ahí Central ya lo jugaba más. Palmeiras parecía sufrirlo. Pero el Canalla tenía otro regalito para entregar, como el quedo de toda la defensa en el tiro libre de Robinho para que otra vez Jesús convierta. Y así la amargura viajó al vestuario, porque el cabezazo de Herrera cuando el primer tiempo se moría se topó con Prass.
    Después, el palo derecho de Sosa marcó el quiebre en el partido (2’ del complemento) tras el grosero error de Colman (en la segunda jugada Sosa se lo tapó a Robinho). Porque de la casi sentencia llegó la revitalización para un Central que encontró en los pies de Cervi profundidad. Fue justo él quien metió una verdadera sutileza cuando fue a buscar ese tiro libre rasante de Colman para picarla y empatar. Pero ni siquiera el gol de penal de Ruben (66’) terminó de darle tranquilidad a Central. ¿Y la expulsión de Jesús? Tampoco. Las flaquezas en el retroceso y cada pelota parada configuraban una amenaza. Lucas Barrios (76’) fue el encargado de aprovecharlo para empatar.
  Lo que vino fue arremetida. Opciones no faltaron. Porque cuando el partido se moría, Donatti, Fernández y Ruben la tuvieron, pero en todas Prass ganó. Y así se cerró un partido emocional, pero con muchos errores. Lo tuvo Palmeiras, pero en mayor medida lo tuvo  Central, que mantuvo la distancia en la tabla, pero lejos del festejo que imaginó, no sólo en el resultado sino también en el juego.

Otra superioridad numérica sin aprovechar

Central venía de una dura experiencia ante Olimpo (1-1), que con un jugador menos lo dominó y le marcó. Lo de anoche tuvo ribetes similares, sólo que en el escenario estaba favorable. Porque Gabriel Jesús vio la roja después de que Ruben pusiera al equipo del Chacho 3-2. Era victoria y la chance de jugar con uno más los 18’ que restaban. ¿Resultado? A los cuatro minutos Lucas Barrios metió la tercera estocada para Palmeiras. Y Central dejó otro partido atrás sin la sabiduría necesaria para sacar provecho de la superioridad numérica.

Pro y contra en pelota parada

La noche de los goles de pelota parada. A favor, lo que hizo Central en dos de ellas, una por todo lo que insistió Coudet, la otra por la sutileza de Colman y la definición de Cervi. En contra, claro, por haber sufrido dos de los tres goles de Palmeiras por esa vía.
Cuando a los 32’ Colman se paró frente a la pelota, Coudet se volvía loco para que Donatti, que estaba esperando el cabezazo, fuera a patear. Y ya cuando el DT se había resignado, el Flaco fue hacia la pelota y el gol habló por sí solo.
A los 5’ del complemento, Lo Celso estaba al lado de Colman y el Chacho se puso otra vez como loco para que se alejara de la zona de disparo. ¿Qué quería el técnico? Que Colman ejecutara y así se le diera vida a una jugada preparada, que salió a la perfección con la definición de Celsi.
Y hasta el gol de Ruben fue por esa vía (de penal).
Igual, lo que pasó en el arco de Sosa fue un fuerte tirón de orejas. En la marcación en zona nadie tomó a Gabriel Jesús y en el complemento Barrios por detrás definió libre. Una materia para revisar.

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