Miércoles 16 de Mayo de 2012
En noviembre de 2004, fue Carlos Fuentes quien inauguró el Congreso de la Lengua en Rosario. En el marco de la celebración realizada en el teatro El Círculo, el escritor defendió al castellano mestizo en el mundo globalizado, pues al "ofrecer el espejo de hospitalidades lingüísticas creativas, jamás excluyentes es un habla hospitalaria", resaltó.
Remarcó que "el contagio, asimilación y vivificación de la lenguas del mundo es inevitable, dentro del proceso globalizador". También defendió al castellano: "Creo que es la lengua española la que con mayor elocuencia y belleza nos da el repertorio más amplio del alma humana, de la personalidad individual, de su proyección social más constante y vocal. Escribimos como decimos y decimos como escribimos".
El tema de los mitos y la historia ha estado presente en Fuentes, en "El Naranjo, o los círculos del tiempo" (1993), aborda la cuestión y desata una polémica al poner a La Malinche (originaria acusada de traidora por ser pareja y traductora del conquistador Hernán Cortés) como "Madre de la Patria" y fundadora del hecho central de la civilización multirracial mexicana, mezclando el sexo con el lenguaje.
En Buenos Aires.Por otra parte, hace pocas semanas Fuentes, volvió a Buenos Aires, la ciudad donde pasó buena parte de su adolescencia, donde se enamoró, escuchó sus primeros tangos de la orquesta de Aníbal Troilo y óperas en el Teatro Colón, leyó cuanto libro pudo de Jorge Luis Borges e incluso, las calles porteñas, fueron la inspiración para su novela "Instinto de Inez".
El 1º de mayo último disertó en la sala José Hernández de la Feria del Libro porteña. Allí resaltó: "Los latinoamericanos tenemos identidad, pero no sabemos respetar nuestras diversidades, machismo, ideologías, intransigencias, ignorancias, nos impide respetar las diferencias morales, sexuales, políticas y religiosas de nuestros conciudadanos. Debemos extender, abrazar, incluir, no separar".
"Crecí viajando y es inevitable que aparezca en mi novela. Mis padres eran diplomáticos del servicio exterior mexicano, conocí muchas partes del mundo y nunca sabes qué parte de la vida se va a convertir en ficción", dijo hace diez años.