Domingo 15 de Febrero de 2009
Señor José Perisset, no deje usted, católico muy práctico, al profesor Hernández Larguía como un hereje por sus dichos. Si usted piensa que lo expresado por el profesor es un sofisma, perdone usted, no lo es. Es simple: católicos, apostólicos romanos, no tan practicantes, han podido observar y escuchar que esa regla absurda del dogma, que no es orden divina sino establecida por algún Papa de Roma o bien inducido por los obsecuentes vaticanos, es nefasta. En los seminarios se los trata de cansar a los jóvenes futuros presbíteros en sus horas de descanso, no de estudio. Y cómo: cortando leña, según la época del año, podando árboles y también cosechando nueces. Así cuando llega la hora de dormir, esa "impura" libido no es oída por el cansado joven que sólo desea dormir agotado. Pero ya en su vida sacerdotal, hay menos cansancio físico y sin experiencia de la vida aconseja de oídas a un padre, a una madre o a una hija. Le aclaro que del forzado celibato a la homosexualidad hay muy poco trecho, poco trecho hay en que desesperados caigan en la paidofilia. Nada de eso pasaría si los obsecuentes del Papa de Roma se callasen y dejasen hablar a la razón: de retirarse el celibato, el sacerdote se casaría, por supuesto con una joven acorde. Primera experiencia que adquiere: el matrimonio y luego la paternidad. Más tarde, criando sus hijos, el sacerdote y su esposa van aprendiendo de sus luchas. Plenos y cansaditos, entonces están preparados para dar consejos reales, concretos, habida cuenta de su experiencia. Los católicos queremos esa clase de sacerdotes, no los actuales con consejos impracticables. Hay que dejar de lado esa hipocresía. Dejen casar a los sacerdotes, no se dará lugar a la frecuente homosexualidad que acaba en la paidofilia por desesperación. No piense por favor que Hernández Larguía es un sofista, y yo una hereje. No crea usted que soy una jovencita rebelde; es probable que tenga con usted una diferencia de tres años. Casada por el fuero religioso, fuimos padres y nuestro hijo fue bautizado, con primera comunión en la Iglesia del Pilar y allí confirmado.
Nani Sueiras
naninasueiras@gmail.com
N. de la R.: Perisset y Hernández Larguía polemizaron por la posición de la Iglesia en torno al sacerdocio y la homosexualidad. La última carta de Perisset se publicó el pasado viernes y se tituló "Entre el sofisma y la razón".