Domingo 23 de Enero de 2011
Tras resultar víctimas de una de las tantas variantes del cuento del tío, un matrimonio fue esquilmado por tres embaucadores que llegaron a su casa del barrio de Arroyito. Los delincuentes dijeron a la dueña de casa que le traían dinero de parte de su hija. Con esa vieja treta, ingresaron a la vivienda. Una vez adentro, maniataron a la mujer y se llevaron unos 500 pesos.
El suceso ocurrió en una casa situada en Ferreyra 730, cerca del shopping El Portal. Allí viven María Elena G., de 76 años, y su esposo, Santiago G., de 85. El hombre está postrado en una cama. Fuentes policiales de la zona contaron que cerca de las 11 del viernes pasado María Elena despidió en la puerta de la vivienda a la mujer que cuida a su marido. Un rato después salió nuevamente a la calle. Fue para recibir el pan que le había ido a comprar una amiga.
La vecina se fue y María Elena se quedó en la puerta. En ese momento, una camioneta, de color negro se detuvo al frente. Del vehículo bajaron una mujer y dos hombres. La mujer se acercó a ella y la abordó con tono amable. "Le tengo que entregar dinero de parte de Ana María", le dijo mientras exhibía un fajo de billetes. El engaño funcionó porque había mencionado el nombre de la hija de la anciana.
Pero la dueña de casa no tuvo tiempo de reaccionar. La recién llegada no tardó en dejar de lado el gesto amistoso y la empujó al interior de la propiedad. Mientras esto ocurría, Santiago G. estaba acostado en su habitación ajeno al incidente. "El hombre no puede hablar a raíz de una enfermedad", comentó el portavoz policial.
A María Elena la encerraron en el baño y le ataron las manos con una corbata de su esposo. Desde ese sitio, escuchó todos los movimientos de los intrusos. Sin obstáculos a la vista, los maleantes comenzaron a registrar todos los rincones de la casa en búsqueda de elementos de valor.
Tras un largo rato, los embaucadores encontraron 500 pesos. "Era el dinero era de la jubilación de la mujer", explicó una fuente de la comisaría 9ª. Con el efectivo en su poder, los maleantes se esfumaron en la camioneta negra.
Un cronista de LaCapital se contactó con María Elena G. para conocer detalles del episodio, pero la mujer prefirió no hacerlo. "Mi hija me dijo que no hable", dijo la dueña de casa. El hecho fue denunciado en la comisaría 9ª. os autores no fueron localizados.