Lunes 20 de Julio de 2009
Rectores, funcionarios y académicos latinoamericanos, entre ellos argentinos, reiteraron su defensa de la educación superior al considerarlo “un bien público” y un “derecho humano fundamental”, durante la Segunda Conferencia Mundial de Educación Superior (Cmes), que sesionó en París, Francia.
La clausura de la Cmes, que organizó Unesco, también terminó con un llamamiento a incrementar las inversiones que promuevan la diversidad y refuercen la cooperación internacional a fin de satisfacer las necesidades de la sociedad.
Las preocupaciones continúan siendo las mismas para las universidades, especialmente las del mundo en desarrollo como las de América latina: acceso masivo, baja tasa de graduación, abandono por motivos económicos, incorporación de sectores humildes que no son contenidos en las casas de altos estudios y baja de la calidad en algunos aspectos.
En esa oportunidad, Africa acaparó las preocupaciones a fin de que se revitalice la enseñanza superior en el continente y se preste más atención a áreas de conocimientos técnicos como la agricultura, el medio ambiente, la extracción de recursos naturales y se movilice la financiación privada.
El año anterior, para esta fecha, en la Conferencia Regional de Educación Superior, que también organizó Unesco, pero aquella vez en Cartagena de Indias, Colombia, las preocupaciones fueron las mismas, teniendo en cuenta los “intentos de la Ocde (Organización de Comercio) y el Banco Mundial”, según se dijo de considerar a la enseñanza superior un “bien transable, negociable”.
También en ese foro colombiano, el ex ministro de Educación argentino durante la Alianza y reconocido cirujano Hugo Juri alertó por la aparición de los “brokers educativos”, una suerte de “pools de empresas o particulares que venden paquetes de cursos universitarios en instituciones privadas sin nivel académico”.
También algunos apuntaron a Brasil, por su alto nivel de analfabetismo que lidera en América latina por un lado, y a la vez por la aparición de empresas que dictan posgrados (pagos, por supuesto) en convenio con las universidades locales, que extienden títulos que cuentan con fuertes privilegios y consideraciones a la hora de ingresar al mercado laboral.
En París, por estos días integrantes de varias delegaciones de América latina y el Caribe destacaron como el mayor logro de la conferencia mundial que “se mantuviera el concepto de la educación superior como un bien público y un derecho humano fundamental”.
El secretario General de los docentes universitarios de Conadu, Carlos De Feo, invitado a la cumbre de Unesco por la Internacional de la Educación, consideró que el encuentro “estuvo muy bien políticamente hablando, con la reiteración del sostenimiento de la educación superior y ante algunas arremetidas del Banco Mundial”.
Consultado acerca de si el encuentro tuvo alguna restricción para los latinoamericanos y sus demandas, tal como circuló, de Feo destacó que la línea sobre la discusión de la educación superior “la marcaron los países centrales”, pero agregó que los países latinoamericanos, encabezados por Argentina “hicieron una fuerte defensa de la gratuidad y el acceso libre” a las universidades.
El secretario de Políticas Universitarias argentino, Alberto Dibbern, opinó a su vez que la conferencia “fue una muy buena demostración”. Para Dibbern, el foro reflejó “lo que el mundo de la educación superior viene pensando en estos años y que nos plantea un fuerte desafío para los próximos años, sobre todo en lo que tiene que ver en la inclusión con calidad y en los esfuerzos que deben hacer los Estados en financiar la educación de calidad para todos”.
El director del Instituto de Educación Superior para América Latina (Iesalc), de Unesco, José Renato Carvalho, destacó que este tipo de encuentros “son siempre una oportunidad para el diálogo” y celebró que muchos de los principios que promueve la región en torno a la educación superior fueron reflejados en la declaración final de la conferencia.
Finalmente, el especialista dijo que América latina “dio una demostración de unidad, de articulación de pensamiento y acción en esta conferencia” y añadió que “los ministros que aquí estuvieron, siempre en contacto, discutiendo sus puntos de vista y, principalmente, reafirmando la agenda que acordamos en Cartagena”.