Defender lo indefendible
No confundirse, la defensa irrestricta que la presidente hace de su desprestigiado vicepresidente no es por razones de cuerpo, afecto o ideológicas. Menos aún por ingenuidad o ignorancia de la realidad. Es una defensa plenamente consciente, con...
Viernes 15 de Agosto de 2014
No confundirse, la defensa irrestricta que la presidente hace de su desprestigiado vicepresidente no es por razones de cuerpo, afecto o ideológicas. Menos aún por ingenuidad o ignorancia de la realidad. Es una defensa plenamente consciente, con la intencionalidad de desviar los cuestionamientos cada vez más intensos que la sociedad hace desde sus distintos estamentos a su gestión de gobierno, en el que detenta la máxima responsabilidad. Necesita mantener en la primera línea de fuego a una figura tan devaluada como coraza de protección contra los embates, no pocos virulentos, que recibiría en forma directa si no contara con ella.
Emilio Zuccalá
emiliozuccala@yahoo.com.ar