Declaró el acusado de matar a su asaltante
José Luis Z., el muchacho de 27 años imputado de haber matado a un ladrón que previamente lo había acuchillado, declaró ayer ante la Justicia y explicó con lujo de detalles lo que ocurrió la madrugada del domingo en Amenábar y Avellaneda. Dijo que iba a bailar con una amiga cuando fueron emboscados por cuatro desconocidos con la intención de asaltarlos...

Martes 26 de Mayo de 2009

José Luis Z., el muchacho de 27 años imputado de haber matado a un ladrón que previamente lo había acuchillado, declaró ayer ante la Justicia y explicó con lujo de detalles lo que ocurrió la madrugada del domingo en Amenábar y Avellaneda. Dijo que iba a bailar con una amiga cuando fueron emboscados por cuatro desconocidos con la intención de asaltarlos. Que los maleantes actuaron con crueldad y que uno de ellos le asestó un puntazo en el hombro mientras otro de los atacantes lo amenazó con propinarle otras cuchilladas. Entonces —dijo— forcejeó con el agresor para arrebatarle el arma blanca y en la gresca el malhechor se desplomó malherido.
  Los dichos de José Luis Z. en los Tribunales fueron revelados a este diario por Germán Mahieu, quien junto a Froilán Ravena asumió la defensa del muchacho. “Dijo que no se percató de que le había clavado el puñal en el cuerpo al maleante”, explicó el abogado. También señaló que ayer a la mañana también declaró G.M., la chica de 20 años que acompañaba a José. Su relato, según el abogado, coincidió con la versión de su defendido.
  Poco antes de las 10.45, José Luis Z. fue llevado al juzgado de Instrucción Nº 12, a cargo de Mónica Lamperti, desde la comisaría 13ª. Frente a la magistrada explicó durante unos 45 minutos lo que le había ocurrido. Ese relato, dijo Maiheu, se interrumpió “por un instante debido a que por la tensión vivida, José estalló en llanto. Está muy asustado y tiene miedo de sufrir represalias”.

El relato. La versión del episodio, según el abogado,  “no tuvo fisuras”. Le dijo a la magistrada que caminaba con su amiga por Avellaneda hacia el norte y que cuando llegaron a Amenábar divisaron a dos muchachos que iban en sentido contrario. En ese momento, la chica escuchó un ruido y giró su cuerpo. En ese momento aparecieron otros dos jóvenes y los cuatro se acercaron corriendo hacia ellos. Cuando estuvieron frente a la pareja, uno de los maleantes le asestó una puñalada a José en el omóplato izquierdo.
  Tras ello, otro de los asaltantes —José Luis no sabe si fue el mismo que lo acuchilló— le lanzó algunos puntazos. “Para defenderse mi cliente lo tomó de los puños, forcejearon y el maleante se desplomó al suelo. José recogió el cuchillo y se fue porque si no lo hubiesen matado los otros tres”, comentó Mahiue. Según el abogado, el muchacho se alejó de la escena del suceso ignorando que le había clavado el puñal al asaltante.
  Asimismo, Maiheu indicó que la magistrada “calificó el suceso como homicidio simple”, pero el abogado consideró que el caso “podría encuadrarse en la figura de la legítima defensa”. Y valoró que el episodio reúne dos elementos que avalan esa teoría: el imputado se defendió del ataque con el mismo cuchillo con el que fue agredido y no provocó la agresión. Por lo tanto, los abogados presentarán hoy un pedido de “restricción de la prisión preventiva” con la intención de que el muchacho sea excarcelado mientras continúa la investigación.

El hecho.  Cerca de la 1 del sábado, José Luis pasó a buscar a G.M. para ir a juntos a Mogambo. Iban caminando al boliche pero al llegar a Avellaneda y Amenábar la chica fue abordada por dos muchachos. “Uno apareció de atrás y el otro cruzó la calle en forma diagonal”, había contado la joven a este diario. “Dame el celular”, fue la orden de uno de los asaltantes. Pero G. le respondió que no tenía teléfono y exhibió lo único que llevaba: la llave de su casa. Para entonces, otros dos desconocidos, que habían llegado en bicicleta, atacaban a José Luis.
  Al parecer, los ladrones que interceptaron a G.M. se convencieron de que la chica no tenía nada de valor y también fueron hacia José Luis. Los maleantes primero intentaron asaltar al muchacho y después, uno de ellos le dio un puntazo en el hombro. Pero el joven se quitó el arma del cuerpo y se la clavó en el abdomen a uno de los ladrones que, según testigos, vestía una campera de Newell’s.
  Asustada, G.M. salió corriendo para pedir ayuda. Tras ella fue José Luis y ambos recibieron refugio en la casa de unos comerciantes. Poco después, una patrulla del Comando Radioeléctrico llevó a José Luis al Heca. Al mismo hospital ingresó poco después un pibe vestido con una campera con el escudo leproso. Los pesquisas lo relacionaron con quien había atacado a la pareja.
  Se trata de Maximiliano Ezequiel Rodríguez, de 16 años, que murió en  el Heca como consecuencia de una cuchillada que le atravesó el abdomen.