Decisiones importantes
Corresponde aclarar desde dónde uno se manifiesta. No voté a Macri. No soy un clásico militante político, aunque en alguna etapa lo he sido. No soy un dirigente.

Domingo 20 de Diciembre de 2015

Corresponde aclarar desde dónde uno se manifiesta. No voté a Macri. No soy un clásico militante político, aunque en alguna etapa lo he sido. No soy un dirigente. Me defino más ajustadamente como un ciudadano defensor de la causa de la producción, y en particular del segmento de negocios pyme. Rogelio Frigerio (h), nuestro recientemente asumido ministro del Interior, economista de profesión, hace unos días, contestó a un planteo de Fedecámaras (entidad gremial empresaria a la que no pertenezco) de retrotraer precios al 30 de noviembre, que "ellos, el gobierno, no son ningunos matones para presionar a los empresarios a que bajen los precios". Yo pregunto. ¿Qué violenta más? Un control a los formadores de precios o licuarle fríamente los ingresos a los asalariados, jubilados, titulares de planes sociales, entre otros. Vaya una empresa a subir en forma injustificada sus precios en Francia, Canadá o los mismos Estados Unidos y aprenderá cómo resulta caro el castigo de un Estado serio y desarrollado. Vaya un fabricante en Francia, con la excusa de diferenciación de producto a incrementar el precio de un producto alimenticio. O en Estados Unidos a acordar precios con su competencia. O en Canadá a subir tasas e impuestos sin rendir cuentas a fortísimas organizaciones de consumidores, tal como se está haciendo en nuestra provincia en este preciso momento. Le pregunto. ¿Qué otra cosa es la inflación; que una indexación sistemática del costo de vida? Por eso, si funcionarios del gobierno que saben muy bien que en Estados Unidos a la ley Sherman (Anti trust) que acaba de cumplir 125 años, se la aplica y se le teme, consideran que en Argentina el control a los mercados son una antigüedad inaplicable y un asalto a la libertad de empresa; los invito a superar posiciones dogmáticas y analizar una alternativa moderna y compensadora. ¿Por qué no aplicar una cláusula gatillo de indexación automática de salarios a partir del 1º de octubre, con los datos del costo de vida del Indec kirchnerista (supuestamente más bajo que la inflación real) y cuando esté listo, continuar haciéndolo con el nuevo índice que surja del equipo que ya está trabajando bajo las órdenes de Todesca? En su momento Canadá y Brasil la usaron y nadie se escandalizó, y el resultado coyuntural fue más que satisfactorio. ¿Cuál es la razón que impediría implementar una medida que preserve el ingreso, el poder de compra, la demanda y el empleo de la gran mayoría de los argentinos? ¿Por qué no aplicar aunque sea transitoriamente (6 meses o un año) una medida que permitiera sobrellevar una devaluación tan brusca como la que sostienen las expectativas que desde hace meses los expertos vienen generando? Macri, Peña, Prat Gay, Frigerio; en estos días están tomando decisiones que marcarán el rumbo y el destino de su gobierno. Deben elegir. O descargan sobre Juan Pueblo el costo de la devaluación; disfrazando un nuevo ajuste ultraconservador, tras la máscara de una versión siglo XXI de capitalismo salvaje de buenos modales, o exploran nuevas vías de resolución, mucho más honestas, mucho más gobernables, pero fundamentalmente mucho más justas y constructivas.

Rolando Moschitta