Sábado 19 de Diciembre de 2009
El pasado sábado 12 de diciembre, me alojé junto a mi marido en el Hotel Libertador. Hice la reserva a mediados de semana y después de varias consultas decidí la promoción "Fin de semana". Nuestro único deseo era descansar, ya que por diferentes inconvenientes laborales no lo podemos hacer tanto como nos gustaría, y después de un tiempo prolongado pudimos coincidir en el mencionado fin de semana. Habíamos reservado un tres estrellas céntrico, pero ya que sólo eran dos los días que podíamos ausentarnos de nuestras obligaciones dije: "Por qué no un cuatro estrellas, nos lo merecemos—". Hicimos el check in al mediodía del sábado, almorzamos (muy rico) en el mismo hotel y decidimos dormir un rato. Esto fue realmente imposible, ya que justo frente a nuestra habitación había una obra en construcción con su poco delicada orquesta correspondiente; nos duchamos y salimos; al querer salir del hotel otra sorpresa más: el portón del garage no se abría, o sea que esperamos quince minutos hasta que se solucionó el problema para poder salir (jamás una disculpa). Salimos y nos acostamos bien tarde con la idea de ni siquiera levantarnos a desayunar… Grande fue la sorpresa cuando a las ocho de la mañana nos despertamos con la misma orquesta de picos martillos y palas. No podíamos creerlo, allí estábamos en un hotel "4 estrellas", donde una cartilla juraba que "la preocupación del hotel era la satisfacción del huésped". Vamos mal. Llamamos a recepción súper felices por el alegre despertar y tuvimos que esperar que desocuparan una habitación, juntar todas nuestras cosas y cambiarnos para ver si el esfuerzo de un hotel 4 estrellas valía por fin la pena. Comprendemos perfectamente que el hotel no tiene responsabilidad sobre una obra en construcción, ni hay que crucificarlos por un portón que tarda en abrirse. Pero sí tienen la responsabilidad, y más siendo un hotel de esa categoría, de garantizar que el huésped pueda descansar.
Daniela Manias
maniasdaniela@yahoo.com.ar