Domingo 17 de Junio de 2012
No fue una tarde más para el rosarino Román Miralles. Es que después de mucho bregar y de pasar por todos los seleccionados nacionales, el Pitu se dio el gusto de disputar su primera ventana internacional como titular de Los Pumas a los 28 años. Un sueño que se cumplió merced a su natural desfachatez y su esfuerzo, pero que terminó antes de tiempo ya que debió salir en el entretiempo debido a que sufrió un golpe que le hizo perder el conocimiento. Pero la historia no terminó ahí. Porque tras el partido, el jugador de Duendes fue trasladado al hospital de Córdoba para someterse a los estudios médicos pertinentes.
No fue fácil el arribo al escenario mayor para el fullback verdinegro. Tuvo que cumplir con todos los requisitos que dispone la escala de niveles en el rugby nacional. Debió atravesar Los Pumitas M21 (2004), equipos de Seven (2006-07), Argentina XV (2006), Argentina A (2007-08), Los Jaguares (2010-11) y Los Pampas XV (2011-12). Y ayer alcanzó su anhelo más íntimo, sentido y visceral.
Se notó que había deseos guardados. Historias mezcladas y tensiones acumuladas. Crónicas de éxitos, reconocimientos y también de algunas frustraciones como su experiencia fallida en el rugby profesional francés (se lesionó antes de sumarse al Castres). Quizás por eso se notaron algunos nervios traicioneros.
En las primeras acciones se exhibieron algunos titubeos, propios de la situación y el clima general. A los 9' logró mantener una pelota a pesar de la presión del rival, a los 16' fue buscar arriba y se le cayó, a los 26' erró un tackle en uno contra uno y a los 37' hizo lo mejor, tomó la pelota en el fondo, esquivó un tackle y ganó metros para sus compañeros. Pero en esa última jugada quedó tendido en el piso por un golpe, que finalmente lo dejó afuera del equipo en el segundo tiempo.
Ayer Miralles, como todo el equipo, estuvo algo errático y seguramente esperará una nueva oportunidad. Se la merece.
Por su parte, Andrés Bordoy entró en el segundo tiempo y pudo debutar en Los Pumas. Incluso ayer contó con una bandera verdinegra de apoyo que rezaba desde la platea: "Dogo Bordoy, la 82 presente".
El primera línea de Pau ofreció su tackle, su empuje y su corazón a favor de un equipo que no tenía la pelota, basaba su postura en la defensa y no la pasaba muy bien en el campo de juego.
Los jugadores rosarinos ayer salieron a escena y eso es lo importante. Siguen peleando por un lugar y el horizonte inmediato muy probablemente les otorgará más chances.