De policías y ladrones
Agustín Flores era un joven policía que cuidaba todos los días a mi hijo para que yo estuviera tranquila. Agustín sonreía mientras aseguraba que estando él, yo no debía preocuparme.

Miércoles 08 de Diciembre de 2010

Agustín Flores era un joven policía que cuidaba todos los días a mi hijo para que yo estuviera tranquila. Agustín sonreía mientras aseguraba que estando él, yo no debía preocuparme. Agustín fue de esos policías que sí existen, que patrullan las calles sólo para protegernos. Ahora ya no estoy tranquila, Agustín se fue. Lo mató de un tiro en la cabeza un lamentable ser de 19 años que en el personaje de ladrón andaba suelto por las calles aún cuando pesaban sobre él media docena de causas. Lo mataron de un tiro en la cabeza aquellos que no quieren comprometerse con nuestra seguridad y que seguramente ganan bastante más que 20 pesos la hora, que es lo que cobraba este policía por cuidarnos. Lo mató la desidia, la miseria, la desesperación y la angustia de esta sociedad tantas veces injusta. Por Agustín rescato lo bueno que todavía hay en esa misma sociedad. Por él rescato la sonrisa de buen hombre que repartía para todos la misma sonrisa con la que partió y con la que lo despidieron su familia y amigos, que eran muchísimos. Un gracias infinito a su persona y a sus padres que así lo formaron. Agustín volvió a hacernos creer en el policía que nos gustaba ser cuando jugábamos de chicos. Agustín dio literalmente su vida por los otros y por eso tal vez, precisamente, no era de este mundo.

María Cecilia Casiello de Zeno, licherocentral@hotmail.com