Miércoles 17 de Junio de 2009
Juanito, un vendedor de drogas de Pergamino, cayó preso en un bar ubicado a cuatro cuadras de la Jefatura de policía de Rosario. Tenía en su poder una piedra de 250 gramos de cocaína compactada y una balanza de precisión. Junto a él fueron detenidos otros dos hombres de esa localidad bonaerense y todos quedaron a disposición del juez Federal Marcelo Bailaque.
La caída de Juanito Carlos L., de 47 años, expuso una modalidad poco vista en las crónicas policiales rosarinas. La del foráneo vendedor de drogas al menudeo. Según confiaron fuentes allegadas a la investigación, Juanito venía "dos o tres veces por semana" a Rosario a surtirse de drogas y en el camino de regreso "aprovechaba" para atender una cartera de clientes ganada a la vieja usanza de la prueba. Si era del gusto del comprador, sacaba la balanza, fraccionaba la cantidad requerida, la ponía en una bolsita y cerraba la tranza, todo a 20 pesos el gramo.
El dealer fue detenido el viernes pasado en un bar de Ovidio Lagos al 5400 por efectivos de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. Estaba junto al remisero Javier Ignacio S., de 31 años, quien trabaja en una agencia de Pergamino, y Silvio Alberto M., de 39 años, con antecedentes por delitos contra la propiedad. El trío tenía una balanza, la piedra de cocaína, bolsitas para el menudeo y 600 pesos. Entre sus ropas, Juanito llevaba una citación de mayo pasado por un requerimiento del Juzgado Federal de San Nicolás.
Otro de los detalles de la operatoria de Juanito que llamó la atención, además de la osadía, fue que se movía con un auto de apoyo, un Peugeot 205 bordó que los vecinos vieron salir en fuga cuando los federales entraron al bar. La droga que llevaba el trío era de una pureza más que aceptable: 70 por ciento. Además, los 250 gramos incautados podían estirarse para la venta al menudeo hasta convertirlos en un kilo. "La estiraba con aspirina, novalgina o silocaína, de acuerdo al impacto que quería ocasionar en su clientela", indicó un vocero consultado.