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De Pérez a Guinea Ecuatorial

Andrés Marinangeli jugó en Renato Cesarini y en Central. Ahora es asistente técnico de la selección del país africano.

Viernes 23 de Enero de 2015

Hasta que llegó a la adolescencia y lo ubicó en el mapa no tenía idea de que había un país que se llamaba  Guinea Ecuatorial. Y mucho menos se imaginó que de adulto trabajaría justamente allí, como asistente técnico y entrenador de arqueros de la selección de fútbol del  país más pequeño del continente africano.  Andrés Marinangeli, nació hace 33 años en Pérez (a 12 kilómetros de Rosario), jugó cuatro años en Renato Cesarini y un año en Central, pero es hincha de Ñuls y admirador de Marcelo Bielsa. Y sigue sus pasos. Entrena a la Nzalang o Roja de Africa, el plantel de la selección dirigido por argentinos, que disputa la Copa Africa de Naciones 2015, que comenzó el 17 de enero justamente en Guinea Ecuatorial y se prolongará hasta el próximo 8 de febrero. Una historia al menos extravagante.
Ayer, con cuatro horas más de diferencia, Marinangeli habló telefónicamente con Ovación. Fútbol, asado y la situación socioeconómica ecuatoguineana fueron sólo algunos de los temas de la charla. “Guinea Ecuatorial nunca pasó la primera ronda de clasificaciones para los mundiales. Ahora estamos preparando un equipo joven para disputar las eliminatorias que empiezan a fin de año, con miras a Rusia 2018. Es difícil, pero no perdemos la fe”, dijo el ex arquero.
Ubicada al sur de Camerún y sobre la costa atlántica, Guinea Ecuatorial, rica en hidrocarburos y con la mayoría de su población sobre la línea de pobreza, tiene algo más de 1.772.000 habitantes que viven desde 1979 bajo el gobierno de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo: el presidente más rico del continente, pero que avasalla la libertad de prensa y los derechos humanos, según el informe anual sobre los derechos políticos y civiles de la ONG con sede en Washington, Freedom House.
 A esta situación sociopolítica se refirió por encima Marinangeli y sin dejar de lado la mirada futbolística que hace encontrar  españolísimas huellas al país africano. “Por haber sido colonia española (Guinea Ecuatorial se independizó en 1968) cuenta con una población que habla castellano y además el futbolero es del Real Madrid, del Barsa o del Atletic. Es un país pobre, es cierto, pero hace una década comenzó a explotar petróleo y empezaron a verse mejoras sociales y de infraestructura. Hay más escuelas, mejores carreteras y también buenos estadios de fútbol, donde el público, unos 45 mil, ve los partidos sentado, como en España, y llega al estadio con las camisetas rojas, dos horas antes”.
A este país, entre africano y castizo, llegó en 2012 Esteban Becker para dirigir la selección femenina. El DT había jugado en  Independiente y Quilmes, y también en equipos del interior de Argentina y algunos modestos de España. Llegó  a Guinea Ecuatorial y con él,  Marinangeli.
”Había sido mi profesor en la escuela de técnicos de Madrid y me vine para trabajar en el fútbol de mujeres. El equipo salió campeón, luego Becker fue nombrado director deportivo de todas las selecciones del país, este año asumió como DT del masculino y acá estamos trabajando”.
El equipo debutó con Congo, en el estadio de Bata (la mayor ciudad del país), y salió 1 a 1; ayer (por anteayer) también empató 0 a 0 con Burkina Faso y el domingo  próximo se enfrentará a Gabón, en la última jornada de la fase de grupos.
“El de acá es un fútbol muy físico, que juega al contragolpe, nosotros paramos el equipo 4-3-3, pretendemos ser ofensivos y más técnicos, con mayor control y posesión del balón”, detalló Marinangeli.
El plantel de 23 futbolistas tiene mayoría guineanos. Y según Marinangeli, los “Messi” son Emilio Nsue, quien juega en el Middlesbrough de la segunda división inglesa, y Javier Balboa, del Estoril Praia, de Portugal.
El asistente de la selección africana, que supo jugar con Lucho Figueroa y Paulo Ferrari a pesar de que tiene el corazón rojinegro,  confiesa que siempre que puede viaja a Europa para presenciar las prácticas de grandes equipos.
Eso lo hizo acercarse al Cholo Simeone, a Bielsa y también al Tata Martino, en su paso por el Barcelona. También confiesa que extraña:
 “Me mantengo informado con los diarios argentinos por la web, entre ellos La Capital, pero a veces añoro la familia y un buen asado; acá se consigue, de exportación: llega de Chascomús y cuesta 800 pesos el kilo. Nada es fácil”.

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