De manualidades y otras picardías
Por estos días se oye decir con frecuencia que "yo no pondría las manos en el fuego" por determinado funcionario y si ésto proviene de alguien del mismo palo, se convierte en sentencia condenatoria, a priori entre sus pares u otros.

Sábado 07 de Abril de 2012

Por estos días se oye decir con frecuencia que "yo no pondría las manos en el fuego" por determinado funcionario y si ésto proviene de alguien del mismo palo, se convierte en sentencia condenatoria, a priori entre sus pares u otros. Tiene que ser muy grave e inexplicable el que a alguien "le suelten la mano" que hasta ahora le estrechaban, aunque el caso carezca de originalidad por repetición de los innumerables manotazos que muchas veces se tapan y otras no. El caso es que no basta con ser simpático, pintón, amante de la musiquita que distrae y encanta para ocultar actividades reñidas con las leyes, a pesar de haber sido elegido del séquito mas íntimo para desempeñar funciones muy altas dentro del círculo áulico que conduce el país. Desde aquel Manuel simpático y simple a quien le pedía que sacara la mano porque la tenía muy fría, hasta los actuales esbirros designados por el poder electo para cuidar el patrimonio republicano, no hay mayores diferencias, salvo el objetivo perseguido por sus manos para satisfacer su codicia y ganar "de mano" a competidores listos para reemplazarlo en sus nobles tareas, donde pueden "meter sus manos" en provecho propio. Si para exculpar a un funcionario basta con declarar "que ponemos las manos en el fuego", sería expeditiva y económica una consulta popular al respecto, aun corriendo el riesgo de que una importante mayoría incinerara las suyas impidiéndoles ser consumidas ó inutilizadas para nuevas actividades de gobierno. Esperando la "sintonía fina" para la dilucidación de tan complicado "affaire", nosotros los simples ciudadanos permaneceremos atónitos y ávidos de conocer el final del capítulo y dispuestos a disfrutar del próximo número, seguramente más osado, más oneroso y complicado aunque menos original en sus resultados.

Carlos Vallejos