De los cuentos de princesas a las historias silenciadas
Máxima asumirá como reina sin la presencia de su familia por el pasado de su padre como funcionario de la dictadura cívico militar.

Domingo 28 de Abril de 2013

Con clima de fiesta electrónica, matizada con dejos de kermés medieval, reina en Holanda la alegría teñida con los patrios colores: rojo, blanco y azul. En la era de la informática, la globalización, la virtualidad y hasta leyes igualitarias, las monarquías sobreviven.

Imágenes de la tradicional ceremonia en las que el príncipe Guillermo Alejandro y su esposa Máxima Zorreguieta serán coronados pasado mañana como reyes de Holanda concentrarán la atención mundial. La historia parece cercana a un cuento de hadas y alejada de nuestra realidad, pero la majestad, a pesar de renunciar a la nacionalidad argentina para ser reina, llevará bajo su capa capítulos abiertos de la historia nacional, vinculados a la dictadura cívico militar, el proyecto neoliberal y la lucha por la identidad.

"Máxima es la más popular del reinado. Con carisma y personalidad aquí se ganó el cariño", dice desde Amsterdam Albert van Houten, un técnico holandés que vivió muchos años en Rosario.

"El tema del padre de Máxima fue manejado con habilidad por Máxima. Ella dijo que no era conveniente que Jorge Zorreguieta -ex funcionario de la última dictadura cívico militar- asistiera a la coronación. Evitó que, como en su boda (en 2001), fueran los diputados quienes tomaran esa decisión", resaltó van Houten desde Holanda a La Capital.

Van Houten nació en 1948 en Zwollenkerspel (Overrijsel, Holanda). Su padre era ingeniero químico lácteo y llegó a la Argentina en 1955. Con su esposa e hijos vivieron en San Isidro, Casilda y San Lorenzo, donde fabricó máquinas para la industria láctea.

Albert egresó del Politécnico en 1968, estudió Ingeniería, se casó. Entre 1978 y 1983, vivió con su esposa e hijos entre Holanda y Rosario. En 2001 se retiró como técnico en astilleros y vive entre ambos países y sus nietos.

Una argentina que vive en Holanda, Alejandra Slutzky, señala: "En 2006 hablé con Máxima, durante horas le expliqué lo que vivieron madres y jóvenes, niños y hombres en los centros clandestinos de detención de la dictadura. Le dije que no dejara aparecer a su padre en pantalla porque esa impunidad les hace mal a los familiares y víctimas de la represión".

Slutzky nació en el 63 y vivió en La Plata hasta el secuestro de su padre. Luego, con su madre y hermano se exiliaron en Holanda, en 1978. "Máxima podría haberse solidarizado públicamente con los hijos, madres o abuelas de desaparecidos. Pero no lo hizo", explica desde Holanda, (ver aparte).

Ahora, estandartes naranjas de la casa Orange cubren el centro de Amsterdan, comercios, restaurantes y al famoso barrio rojo de los sex shops. La fiesta recrea tradiciones y polémicas entre los 16 millones de personas que habitan los 41.30 kilómetros cuadrados del país, aún más pequeño que Jujuy, de 53 mil. Con una cuarta parte de sus tierras bajo el nivel del mar, canales y molinos que bombean agua de las tierras bajas, son símbolos del país. El mar protagonza una historia que navega entre su flota naval colonialista y esclavista, alianzas con nazis, fama de pionera en las libertades individuales, su oposición al Mundial del 78 y el refugio de exiliados.

"Los reyes holandeses tomaban decisiones políticas y financieras. Pero perdieron fortaleza, llegó la Constitución (1848) y las colonias como Nueva Guinea y Surinam se independizaron", dice van Houten . Pero resuena el himno (Wilhelmus), en honor al príncipe Guillermo de Orange, quien frenó a las tropas españolas en 1568. Luego llegó la ocupación francesa a inicios del siglo XIX y en 1815 nació la monarquía de los Orange. "En la población hay quienes piensan que no hace falta mantener un reinado, otros desean cuidar esa tradición, financiada con impuestos. Pero la figura de la reina está fuerte y genera respeto por sus comportamientos. Además, mientras 150 diputados asistirán a la coronación, sólo 15 no participarán", explica. Sobre la realeza, indica: "Son muy ricos, invierten en todo el mundo, algunos tienen cuentas en paraísos financieros y Máxima no tendrá problemas económicos".

En referencia al título real, resalta que "Bernard, marido de la reina Juliana, y Claus, esposo de la reina Beatriz, tenían el título de príncipes. Pero ahora, luego de modificar leyes e investigar vida y familia, Máxima también será reina".