Sábado 25 de Abril de 2015
Curtido en campañas nacionales y cordobesas, José Manuel de la Sota vuelve a las rutas convertido en candidato presidencial. Con la excusa de presentar su libro "Quiero y puedo, relato de mi vida personal y política", el gobernador cordobés cuenta detalles y anécdotas de larga trayectoria, pero también ofrece pistas sobre su postulación.
Sostiene que Daniel Scioli está cada día más "ultracristinista", le cae con todo a la alianza entre Mauricio Macri, la UCR y Elisa Carrió y abre una puerta para competir en internas contra Sergio Massa. En una entrevista con LaCapital, De la Sota muestra una mirada comprensiva hacia el gobierno santafesino, jaqueado por la inseguridad ciudadana, y adjudica las máximas responsabilidades a la Nación por el crecimiento de la violencia derivada del narcotráfico.
A la hora de hablar de la situación del peronismo, el mandatario cordobés sorprende: "El peronismo se terminó el 1º de julio de 1974".
—Dicen que los libros de los políticos se publican para hacer campaña mientras hay veda. ¿Es su caso?
—Este libro es un desahogo, sincero, profundo, de cosas que viví. Y es también una propuesta para que el país salga de sus constantes altibajos. Cada 8 años la Argentina se cae a pedazos, a lo sumo cada 10. Y eso genera atraso. Quiero unir a la Argentina y sacarla de esta situación.
—¿Está volviendo al kirchnerismo?
—Yo nunca estuve en el kirchnerismo, soy peronista. Mal podría volver a un lugar en el que nunca estuve.
—¿Ya es candidato presidencial?
—Soy candidato de la democracia cristiana y de FE. En su momento todos analizaremos en qué espacio participar. Si vamos solos o en alianza. Hasta ahora las alianzas que se están conformando son falsas. ¿Qué tienen en común Macri, los radicales y Carrió salvo las ganas de ganar? Nada. Juntarse en contra de algo perjudica al país, eso ya se sabe. Las cosas de las que habla Macri parecen consejos de un libro de autoayuda. No hay ninguna propuesta innovadora.
—¿La alianza Macri-Juez en Córdoba también le resulta extraña?
—El macrismo es la politiquería más vieja. Andan provincia por provincia juntando dirigentes, a los cuales les financian las campañas, para tratar de tener apoyo en cada lugar. Yo quiero ser presidente de todos. Si en Santa Fe ganan los socialistas voy a gobernar con los socialistas, si gana el PRO voy a gobernar con el PRO. Pero un presidente no puede andar armando provincia por provincia para tener gobernadores adictos. La Argentina no es federal.
—¿Por qué?
—Santa Fe y Córdoba somos las provincias más perjudicas. Las dos tenemos demandas ante la Corte por las retenciones que nos hacen de la coparticipación para financiar las jubilaciones, y no nos devuelven absolutamente nada. Sólo el 2 por ciento de la obra pública es para Santa Fe, menos del 1 por ciento para Córdoba. Deberíamos tener no menos del 8 por ciento de acuerdo a lo que nos corresponde. Santa Fe tiene rutas nacionales sin hacer, puertos sin mejorar, le deben puentes. El gobierno kirchnerista nos quita salud, educación, seguridad y la posibilidad de alentar inversiones.
—Usted tiene dos escenarios posibles en materia de alianzas: Scioli o Massa.
— Scioli está cada día más kirchnerista; es ultracristinista.
—¿Es o se hace?
—Si él lo repite a cada rato no puedo dudar de que no lo sea. No crea que mienta, ¿no? Es el único candidato que tiene el kirchnerismo.
—¿Randazzo no tiene chances?
—No. En ese espacio es imposible que yo vaya a una interna, ese no es un espacio del peronismo. Es el Frente para la Victoria, y eso es sinónimo de fanatismo. No se puede compartir espacio con los que no aceptan un pensamiento diferente. No acepto formar parte de una estructura stalinista, como es la del kirchnerismo. Estamos dialogando con muchos legisladores del peronismo federal, hablo con Massa. La base es coincidir en un proyecto.
—¿Y con Massa es viable una competencia en las Paso?
—Lo veremos. Si Massa tiene políticas contradictorias con las nuestras no tendría sentido.
—Extraña situación la del peronismo: hay peronistas en el gobierno, con Macri, disidentes. Hay peronistas en todos lados.
—Lo que no hay es peronismo. El peronismo terminó el 1º de julio de 1974. Los que quedaron fueron peronistas con profundas desviaciones de lo que fue el mensaje final de Perón. Todo lo que yo planteo lo planteaba Perón. Desarrollo autónomo, federalismo, convivencia. Los que se dicen peronistas aprendieron peronismo por correo durante la huelga.
—¿Le sorprende verlo a Reutemann aliado de Macri?
— No me sorprende. No se sentía cómodo o no supo cambiar el lugar en el que estaba. Si usted y yo no estamos cómodos en un lugar, nos vamos a otro. Reutemann no estaba cómodo en el peronismo santafesino. A lo mejor no lo supo conducir.
—Me sorprendió que en el libro usted cite que Cafiero le dijo que a Cristina la llamaban "alacrán".
—Cafiero fue un hombre bueno. Cristina, cuando fueron las privatizaciones, sembró sospechas sobre un proyecto que Cafiero y yo habíamos presentado sobre regulación de los servicios privatizados. La senadora Kirchner hizo una oposición frontal, decía que lo que buscaba era coimear a las empresas. Para Cafiero fue un golpe bajo durísimo. Antonio nunca debe haber puteado a nadie, pero ese día, yo le vi la cara debe haber tenido ganas de decirle unas cuantas cosas a esta señora. Cuando nos íbamos me dijo: "La próxima vez que haya que defender a esta señora no te voy a venir a buscar, porque es como el alacrán, te pica siempre, hace a su naturaleza". Antonio, antes, no había querido echarla del bloque cuando muchos lo pedían. Hay un capítulo que habla de eso.
—En Santa Fe hay una crisis muy fuerte respecto a la seguridad pública y el gobierno no pudo domar a la policía. Desde su lugar, ¿qué están haciendo mal las autoridades santafesinas?
—El problema de la inseguridad está en todos lados, hasta en los lugares más pequeños. Argentina está atravesado por el poder narco. Se produce droga, se vende droga, se exporta droga, se mata por la droga. Eso cambió el delito. Los delincuentes que antes, cuando llegaba la policía, tiraban el arma hoy la usan en contra de la policía. Los delincuentes que antes trataban de causar el menor daño porque sabían que no es lo mismo un robo que un robo seguido de muerte, hoy matan, y el crimen se ha vuelto sanguinario. Y esto es por el narcotráfico. A un drogón, arma en mano, no le importa el valor de la vida. Un ladrón profesional hace lo imposible para que le den la menor condena.
—Santa Fe no es un caso aislado.
—La ciudad de Buenos Aires es la ciudad con mayor venta de droga, ¿qué hace Macri? La Policía Metropolitana es muy elegante, pero no agarra a nadie. En la provincia de Buenos Aires, en el conurbano, hay barriadas enteras en las que el poder narco sustituyó al Estado. En Córdoba tengo 4 barrios rodeados por la policía de ocupación, pero están los narcos. Les pedimos documentos a los que entran y a los que salen, pero adentro tienen cocinas móviles. Ninguna provincia sola va a derrotar al narcotráfico, se necesita una policía única, nacional, como el FBI. Si no creamos un millón de empleo joven, los pibes van a seguir siendo soldaditos narco, esto es así.