Domingo 08 de Marzo de 2009
Por el año 1650, cuando las grandes potencias comenzaban a forjar su poderío y reinaban las monarquías, Thomas Hobbes escribió El Leviathán. En él expuso los peligros que implicaban vivir en una sociedad sin leyes, sin normas, donde "el hombre era el lobo del hombre". Esta situación ficticia que el autor plasmó en muchos capítulos, fue necesaria como justificativo para la creación de un Estado absoluto, que surgiría luego de ceder los derechos individuales sobre la vida y la muerte. En el año 2009, sin autos voladores ni ninguna otra fantasía, nuestra sociedad debate entre la pena de muerte sí, pena de muerte no. Pareciera que un tema tan importante como lo es la seguridad se resumiera en un "múltiple choice" sin opción a la crítica, al pensamiento profundo, a la racionalidad. Me harta ver que la prensa toda, inclusive quienes se jactan de neutrales y objetivos, construye notas golpeando las puertas de los famosos, los cuasi famosos y los no tantos, con la encuestita a flor de labios. Nos estamos desviando del meollo. Hablemos de los excluidos, de los desnutridos, del egoísmo argentino, del no compromiso. Pongamos en el tapete la pobreza en la que se vive, no sólo de la económica, la que se mide con los índices inventados, sino de la educativa, de la cultural. Reclamemos el lugar que cada individuo debiera tener dentro. Manifestémonos por los derechos de los niños indefensos que no pueden asistir a las clases, de los que aspiran pegamento para evadir la realidad que los mató antes que cualquier droga. Denunciemos la corrupción que se teje en las antípodas del poder, porque los hilos de ésta son los mismos con los que se hilvana la inseguridad. Preguntemos cuál es nuestra responsabilidad en este presente que nos atemoriza tanto. No dejemos que nos conviertan en nuestros propios lobos. Usemos las herramientas que la democracia imperfecta nos ofrece para hacerla perfectible, para que no quede sólo en el ejercicio del sufragio libre. Descifremos las claves que encierra, desglosemos su teoría, empapémonos de sus conceptos. Sólo así seremos libres...
María Bernarda Guerezta
bernardaguerezta@yahoo.com.ar