De cucarachas y contadores
El jueves 26 de febrero consumios dos menúes en el comedor del 10 piso del edificio de Consejo Profesional de Ciencias Económicas, de Maipú 1344.

Miércoles 11 de Marzo de 2015

El jueves 26 de febrero consumios dos menúes en el comedor del 10 piso del edificio de Consejo Profesional de Ciencias Económicas, de Maipú 1344. Consistía cada uno en comida, bebida y postres, en este caso eran canelones de calabaza y verdeo, gaseosa y un browni con bocha de helado americana. Es así que al servirnos una de las gaseosas apareció en el vaso una cucaracha muerta flotando, de tamaño regular y con sus alas extendidas. Inmediatamente le dijimos a la moza que nos estaba atendiendo y le mostramos el vaso con su contenido, además de la botella que todavía tenía parte de la bebida. Nos contestó: "Le digo al encargado y hablamos con Coca Cola. Acto seguido, la moza se retiró presurosa y desapareció de la escena, para no volver jamás. Le debimos pedir la cuenta a otro mozo que rondaba por ahí, mirándonos con actitud desconfiada como si uno fuera delincuente. El empleado trajo la cuenta y cobró los dos menúes completos en forma normal. Hablamos con el encargado y nos dijo que nos quedáramos tranquilos, ya que iba a hablar con la firma de la empresa y que luego nos informaría de la situación, ya que "había pasado otras veces, y no era la primera vez. En las anteriores ocasiones había encontrado vidrios y también papeles en botella de la misma firma, por lo que no estaban en condiciones". Pero nos aclaró que siempre se manejaban con Coca Cola y que "ya habían tirado al bichito". Esto es lo mismo que si en un asesinato se tira la bala o si mato o se arregla todo llevándoles flores a la viuda. Acá hay terceros involucrados y está en riesgo la vida de personas, ante una posible afección en la salud, cuyos efectos no son instantáneos y se ve con el paso del tiempo (infección, intoxicación, envenenamiento). No se trata de decir que las cucarachas dan "asco" y que la señora se queire hacer la "muy finoli". Y aún si se quiere despreciar el valor de vida y atender únicamente el capitalismo salvaje, con total vilipendio de cualquier otro valor humano, en ese terreno netamente materialista, así y todo cabe resaltar: se cobró el menú completo, sin descuento ni compensación de ningún tipo; no se repuso la bebida; no se pidió disculpas; se tiró al bicho, eliminando la prueba material y encubriendo el hecho; nadie se acercó a la mesa a dar algún tipo de espliclación; las bebidas se entregaron destapadas y no se ofreció atención médica preventiva. Todo fue digno de estar incluido en un supuesto manual sobre qué hacer para perder clientes.

Marta Danet