Jueves 06 de Febrero de 2014
Hay discursos y acciones de los políticos de turno que no hacen otra cosa que aportar elementos a la confusión general que sufrimos los castigados ciudadanos argentinos. Leo y escucho a una concejala de Rosario cuestionando enfáticamente al Defensor del Pueblo de Santa Fe por su intervención ante la EPE provincial, con motivo de los oprobiosos e indignantes cortes de energía que dejaron a medio país sin luz y que condenaron a millones de argentinos, durante largos días, a una penosa situación que causó estupor e indignación. Confieso que yo, como un vecino más, sin otra formación que mi humilde secundario, nunca entendí muy bien los discursos políticos y su intencionalidad. No tuve luz, como todos. A algunos vecinos se les quemaron artefactos, como a muchos. Subí escaleras y cargué baldes de agua, mascullando insultos y buscando culpables, como todos. Pero en la tarea de buscarlos encontré que la única acción en todo el país, insuficiente, tal vez mínima, con respecto a la falta de energía, fue la del Defensor del Pueblo. No estoy conforme con lo que nos va a reconocer la empresa. De ninguna manera. No creo que pueda olvidar lo que padecí. Nunca. Pero me gustaría que las críticas aparezcan limpias de discursos politiqueros y demagógicos, concentradas en buscar las soluciones definitivas para nuestras carencias. Me contaba un veterano ex diputado nacional, ya retirado de la vida pública, que una vez un grupo de concejales de todo el país fue a entrevistar al entonces presidente de la República, Juan Perón. El motivo era la redacción y publicación de un documento conjunto, y a propósito de un tema de alcance mundial, como hoy sería la muerte de los pingüinos o el calentamiento global. El viejo general los escuchó atentamente y como conclusión les dijo: “Señores concejales, según yo entiendo ustedes tienen tres temas fundamentales para dedicarse con todas sus fuerzas y capacidades: alumbrado, barrido y limpieza. Sus ciudades merecen su entera dedicación”. Visto el estado actual de nuestra ciudad no sería una mala idea que la concejala se dedicara a lo suyo para no aparecer, proponiendo formas de elección y funcionamiento de otras instituciones, actuando como una postulante a futuros cargos. El transporte público, la mugre en las calles, los conflictos cotidianos del tránsito enloquecedor, los aumentos de tasas, las concesiones de espacios públicos, las inundaciones recientes y muchos otros temas de carácter municipal esperan su invalorable atención. De otra manera corre el riesgo de aparecer ante la población como aquel concejal rosarino que se pronunció públicamente preocupado por el funcionamiento de la cárcel de Guantánamo, ignorando las necesidades de sus vecinos más cercanos.
José Cordi
DNI 6.068.438