De Chernobyl a la pelea en la chubutense Gastre
"El colapso de los reactores nucleares de Japón, producto del terremoto que sacudió el norte de la isla, era predecible para muchos de nosotros y se suma a una larga lista de accidentes e incidentes en plantas nucleoeléctricas en todos los continentes...

Martes 22 de Marzo de 2011

"El colapso de los reactores nucleares de Japón, producto del terremoto que sacudió el norte de la isla, era predecible para muchos de nosotros y se suma a una larga lista de accidentes e incidentes en plantas nucleoeléctricas en todos los continentes. No hay país que no haya registrado algún siniestro radiactivo en alguno de sus reactores. Pero, en el universo de los barones nucleares la omisión, el ocultamiento es una constante", indica la Red Nacional de Acción Ecologista (Renace).

En 1986, cuando Chernobyl vivió el desastre nuclear, la red de ambientalistas argentinos resistían a la creación del Repositorio de Desechos Radiactivos de Alta Actividad, en la meseta de Gastre, en Chubut.

El desarrollo nuclear en el país, según el ambientalista Javier Rodríguez Pardo (Movimiento Anti Nuclear de Chubut), "proviene de la dictadura militar, cuando el vicealmirante Castro Madero, que manejaba los destinos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Cnea), tramó un país con seis centrales nucleares. Pasó el tiempo y esto fue imposible de hacer. El gobierno de Kirchner continuó con las propuestas que tenía la Cnea, un feudo: pueden pasar generaciones de políticos y funcionarán igual".

La crisis nuclear en Japón renovó el debate sobre la energía nuclear en todo el planeta. Mientras manifestantes se opusieron a las plantas atómicas, Eva Joly, miembro del Parlamento europeo, afirmó: "La idea de que esta energía es peligrosa pero podemos manejarla fue desechada hoy. Necesitamos energía renovable, geotérmica, molinos y energía solar".

Aunque se insiste en justificar a terremotos y tsunamis como accidentes naturales, la producción nuclear es una actividad humana. En un cable publicado por Wikileaks se informa que Japón revisó sólo tres veces la planta de Fukushima en 35 años, y que desde 2006 había denuncias de peligro nuclear.

"En los poco más de 60 años de existencia de la tecnología para la generación de energía por fisión, no se ha conseguido dar una solución satisfactoria al problema de los riesgos que comportan los materiales radiactivos en los posibles accidentes, mala manipulación, vertidos y fugas a lo largo de todo el ciclo nuclear y de los descomunales residuos radiactivos producidos en él, que son el talón de Aquiles de esta tecnología", resalta Silvana Buján (Renace).

En su trabajo sobre "el desarrollo de la energía nuclear", Buján resaltó: "La nucleoelectricidad nació de la mano y como vehículo de la era atómica. El gigantesco y diversificado operativo montado por los EEUU en pos del desarrollo de la primera bomba y de la carrera misilística que le siguió, requería de una gran cantidad de plutonio. El plutonio no existe en la naturaleza, sino que se obtiene como subproducto, en pequeñísimas cantidades. Para obtener isótopos de plutonio se tiene que bombardear con neutrones el uranio-235, que los absorbe transformándose en uranio-236, mucho más radiactivo, y además, con un bajo porcentaje de plutonio".

Y agrega: "En 1942 se construyeron plantas en EEUU para obtenerlo. El proyecto produjo la primera bomba atómica en dos años y tres meses, detonándose en la Prueba Trinity el 16 de julio de 1945, Nuevo México. Luego, Little Boy y Fat Man detonaron en Hiroshima el 6 de agosto de 1945 y en Nagasaki el 9 de agosto respectivamente".

"En los años 50, EEUU lanzó la Agencia Internacional de Energía Atómica, una obra maestra de la resemantización del discurso: la campaña Atomos para la Paz, que derramó sobre las poblaciones la idea de un «átomo bueno»". La situación de los años 60 agregó justificaciones a la nucleoelectricidad, con el fantasma del inminente agotamiento de las reservas petroleras, que se habían calculado entonces, para apenas 20 años más", explicó.

También en su recorrido llega a Argentina: "La política internacional fomentó entonces en las dos décadas siguientes un incansable aliento a que los países en desarrollo instalaran sus centrales nucleares de potencia. Argentina no fue la excepción, y puso en marcha Atucha I, aguas arriba del río Paraná, a 7 kilómetros de Lima (Zárate) en 1974 y la central de Embalse Río III (Córdoba) en 1984.

Uranio y viento patagónico

El uranio, base de la industria nuclear, es una riqueza de Chubut. Tras las luchas en Gastre en los 90, en 2003 el 81 por ciento de los pobladores de Esquel se opuso en un plebiscito a la extracción minera de oro y plata, defensa ambiental que se extiende hoy a 14 provincias.

Ahora, las organizaciones intentan frenar la extracción en la Meseta Central. La explotación de uranio es a cielo abierto y con bajos niveles de radioactividad, pero el riesgo está en que el viento patagónico expanda al gas radón.

Rodríguez Pardo recordó que el gobernador "Das Neves autorizó la exploración y cateo de 10 mil hectáreas, ya prospectadas por la Cnea. A las mineras sólo les resta cuantificar y evaluarlas".