Miércoles 25 de Febrero de 2015
Me interesaría saber cuánto tiempo más debemos esperar los conductores y peatones para que esta administración resuelva la imposibilidad de transitar por las calles y avenidas de Rosario. Es que tenemos un pavimento ondulado, poseado, muy deteriorado y mal señalizado, debido a la falta de mantenimiento e inoperancia de las reparticiones que deben controlar el tránsito vehicular pesado y de gran porte, que normalmente circulan por todas las áreas restringidas. Por esta razón vemos a diario accidentes de tránsito con vehículos de todo tipo, que por esquivar un pozo terminan en el mejor de los casos mutilando a los desprevenidos peatones que circulan por las angostas veredas. Y si de las angostas veredas hablamos, sólo falta ver cómo el deterioro de las mismas se destaca cuando una leve lluvia las higieniza y deja ver las baldosas flojas y los charcos por hundimiento. Hay que visualizar dónde pisar para no caer en una especie de mina cargada de líquidos nauseabundos, que después ni el tintorero quiere limpiar. Como si fuera poco, los distintos elementos de señalización de paradas de micros, cestos para residuos, indicadores de estacionamiento y otros hacen que transitar por las mismas sea una odisea, sin contar donde paran siete líneas de colectivos, impidiendo la normal circulación de los peatones, y ni hablar de un discapacitado motriz o no vidente. Respecto de la señalización "Pare", que nadie sabe para qué sirve, y los semáforos (accidentes de transito para morigerar los controles de paso y normal circulación vehicular), cuando funcionan bien y mantienen una relación de 40 kilómetros desarrollados en avenidas y arterias rápidas, son necesarios si están bien sincronizados. También se debería controlar la situación de los vehículos mal estacionados y los que se suman a la doble fila en las angostas calles y avenidas, que ya no soporta la cantidad de unidades que la transitan a diario. La falta de marcación en pavimentos, cordones, bocacalles y lugares prohibidos, son moneda corriente. Lamentablemente, el tránsito vehicular de particulares en el microcentro de la ciudad de Rosario impide el normal desenvolvimiento de las actividades comerciales, aunque algunos crean que los perjudica, porque un vehículo estacionado en la calle, quita la tercera parte del desplazamiento del tránsito, que en gran parte ocupan los volquetes de residuos. Por otra parte, los lugares para discapacitados, coches de alquiler y recaudadores de caudales, que parecen tener chapa de impunidad, estacionan donde les viene en ganas. Un tema aparte es el estar ya viviendo en pleno una época de marcada actividad electoral. Entonces esperamos que al menos se le ponga un poco de buena honda y estimulamos el ego de los sufridos transeúntes, que a diario debemos circular con precaución por las calles para no perder la dignidad de saber que alguien se preocupa alguna vez por nosotros.
Carlos Sánchez / DNI 6.050.214