Viernes 31 de Julio de 2009
Fui víctima de un ataque de un ovejero alemán, mordió mi cara y me llevó a una cirugía estética. Pero sigo amando a los animales, porque comprendo que muchas veces las personas somos irresponsables. Hay que ver las situaciones en las que suceden estos hechos; en mi caso, yo lo agarré del cuello para que no se escapara a la calle, no tenía conocimiento de las reacciones de los animales a estas conductas humanas y creo que por esto es que en la mayoría de los casos atacan a niños. Debo decir que no estoy de acuerdo con poner un microchip sólo a los perros que se consideren de razas peligrosas para tener un registro del animal; creo que todas las personas que tenemos animales debemos hacernos cargo de ellos, ya que hay muchos que los abandonan. Si todos nos hacemos cargo sabríamos de quiénes son y no sólo serviría ante un eventual ataque. De lo contrario, el próximo paso es ponérselo a las personas también, ya que hay más ataques de persona a persona que de animal a persona. Sabemos cuáles son las razas de carácter agresivo, no tiene que ver el tamaño, sino el carácter, en cómo son criados y el entorno en el que viven. Creo también que no se debería dejar a las personas tener animales grandes en departamentos.
Celina Reymundo, celirey@gmail.com